
Técnica, arte y cuerpo: la estética fenomenológica de Dino Formaggio y su valor para las ciencias humanas
En-claves del pensamiento
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de MonterreyLa obra del filósofo italiano Dino Formaggio destaca por la forma en que, durante el siglo XX, trató de rescatar la estética de la reducción a filosofía del arte implementada, en la época contemporánea, sobre todo por el idealismo alemán. Con base en los estudios de Max Dessoir y de los fenomenólogos de Múnich, el autor italiano devolvió el sentido de esta disciplina a sus orígenes, cuando Baumgarten propuso el nacimiento de una ciencia que tratara de entender el carácter de verdad que se despliega y revela en las obras de arte, en ese caso específico en la poesía. La obra de Dino Formaggio representa, por tanto, la búsqueda del estatuto de una disciplina filosófica rigurosa e independiente tanto de las ciencias naturales y sociales como de la historia y teoría del arte, pero en amplio contacto con ellas. En el curso de la segunda mitad del siglo XX las nociones de cuerpo y sensibilidad, estudiadas por este filósofo en el marco de una perspectiva fenomenológica, abrirían el camino de una propuesta solida que va en esa dirección. El objetivo del artículo es, por un lado, ilustrar de qué manera toma forma dicho camino en el pensamiento de Dino Formaggio y, por otro, proponer una lectura que se inscriba y abone positivamente al debate sobre el sentido de las Humanidades en el mundo actual.

			El término 'estética', indicativo de la disciplina filosófica, encontró su institucionalización en el mundo universitario en los cursos que Hegel le dedicó -en diferentes ocasiones- entre 1817 y 1829.

			

				

				De hecho, en la presentación de la versión italiana de la Estética de Baumgarten, Tedesco informa que este autor inauguró la Estética como disciplina académica bien antes que Hegel, en '1742 en el primer curso universitario de Estética',
Sin embargo, entre el final del siglo XIX y el inicio del XX, sobre todo en Alemania, empezó a asomarse el cuestionamiento justo de esta sobreposición, o casi coincidencia, entre Estética y Filosofía del arte -planteada de forma natural por la mayoría de los miembros del panorama filosófico de la época. Un ejemplo de tal perspectiva crítica y de una propuesta dirigida a conferir a esta disciplina, una autonomía de campo y de principio respecto al estudio del arte -tanto filosófico como teórico e histórico-es la actividad académica y divulgativa del filósofo berlines Max Dessoir (1867-1947). Como dice Pinotti 'no solo la estética, según Dessoir no debe identificarse para nada con la reflexión filosófica sobre el arte (para esa tarea se estaba conformando justo la ciencia general del arte), sino más bien el arte no puede ser reconducida directamente a la categoría de lo bello, dado que existen manifestaciones artísticas que no tienen nada que ver con la experiencia de la belleza'.

			

				

				'Non solo l'estetica secondo Dessoir non va affatto identificata con la riflessione filosofica sull'arte (a tale compito si attrezzava appunto la scienza generale dell'arte), ma altresì l'arte non può essere
Uno de los mayores divulgadores en Italia de las ideas de Dessoir y Utitz -y también partidario de la autonomía de la Estética respecto a una paralela 'ciencia general del arte', propuesta por el primero- fue el filósofo Dino Formaggio. Referente principal de la Estética en Italia del siglo XX,

			

				

				

					
Nacido en Milán en 1908, a los doce años Dino Formaggio empieza a trabajar como obrero en la fábrica de componentes eléctricos Brown Boveri y, algunos años más tarde, en la empresa de relojes Binda. Esta primera experiencia influye en muchos sentidos en la mirada filosófica de este pensador, quien -a lo largo de su vida- se demostraría fuertemente preocupado por las problemáticas sociales y sobre todo por la condición de desigualdad de la clase obrera. Sus orígenes humildes no le impiden de obtener el diploma de maestro de escuela primaria y empezar la actividad de docencia, y contemporáneamente de estudio en el nivel superior que lo llevaría, en 1938, a la obtención del grado en filosofía con una tesis titulada
Esta última referencia resulta particularmente relevante, ya que Banfi se recuerda como el mentor principal, en la ciudad de Milán, de algunos de los más relevantes y creativos exponentes de la filosofía italiana del siglo XX, entre los cuales se deben nombrar Enzo Paci, Giulio Preti, Ludovico Geymonat, Fulvio Papi y el mismo Dino Formaggio. Este grupo de jóvenes investigadores reunidos alrededor de Antonio Banfi sería definido, años después, como la Escuela de Milán.

			

				

				

					
En el panorama filosófico italiano del inicio del siglo XX, en el cual nace el pensamiento de Dino Formaggio, es posible evidenciar dos campos temáticos principales para los estudios de Estética: por un lado, se encuentran las líneas de investigaciones y propuestas teóricas de la academia alemana que, desde la segunda mitad del siglo XIX, o trataban de comprender la especificidad de las ciencias del hombre respecto a aquellas de la naturaleza, o trataban de llevar la filosofía en general -y, por ende, también la Estética- 
			 
				 
				Obviamente, se excluyan de esta perspectiva, las derivas sociológicas e historicistas que, sin embargo, a menudo se confundían con la estética. Formaggio pondrá mucha atención en este aspecto en varias ocasiones. 
			12 hacia el puerto seguro de las ciencias duras; por otro, en el panorama filosófico italiano se proponían con amplia fuerza, divulgativa y sistemática, las teorías estéticas de Benedetto Croce (1866-1952) y Giovanni Gentile (1875-1944).

			En relación con el primer punto están las propuestas en área germánica de los neocriticistas Windelband y Rickert,

			

				

				Es sabido como para estos no había una distinción objetual, como para Dilthey, entre Ciencias del Espíritu y Ciencias de la Naturaleza, sino una diferencia de método: las primeras —para las cuales introdujo el término de disciplinas ideográficas— ponen su atención en el fenómeno individual (una obra de arte, un monumento, un libro, un acontecimiento histórico, tratando de comprenderlo en su especificidad); las secundas, en cambio, llamadas nomotéticas, buscan determinar las leyes generales que expresan la regularidad de los fenómenos.

			13 ambas interesadas en la comprensión de la relación entre Ciencias de la Naturaleza y Ciencias del Espíritu, y -además- el desarrollo de este mismo tema en la obra de Dilthey. Para este último la tarea de la filosofía era llevar a cabo la fundación de las 'Ciencias del Hombre', donde el camino hacia este objetivo pasaría por la introducción de una ciencia psicológica -que Dilthey llamó 'descriptiva y analítica'-

			

				

				

					
Por otra parte, pocos más tarde, el mismo contexto filosófico está marcado por la influencia de la fenomenología de Edmund Husserl quien, si bien con intenciones que parten de una crítica del conocimiento,

			

				

				Según lo que Husserl afirma en la 'Carta a von Hofmannsthal, 12.01.1907', disponible en
Dentro de este marco, amplio y problemático, podemos empezar a visualizar los intereses por un lado de Antonio Banfi, quien frecuentó a Berlín los cursos de Simmel y Dessoir y, de regreso a Italia, en los inicios del siglo XX, desarrollaría un arduo trabajo sistemático hacia la determinación de los principios de una teoría de la razón. Por su parte, su alumno, Dino Formaggio, se acercó por un lado a la obra de Dessoir y por otro a la fenomenología husserliana -que Banfi mismo había empezado a divulgar en sus cursos- atraído particularmente por la cuestión de la delimitación del campo de la investigación estética. Cabe destacar que, justo en esa misma dirección, en los primeros años del siglo XX había empezado a difundirse en Alemania la actividad intelectual de un grupo de jóvenes estudiantes e investigadores que, luego, llegarían a ser conocidos como los exponentes de la 'Fenomenología de Múnich'.

			

				

				Cfr. H. Kuhn, E. Avé-Lallemant, R. Gladiator (Eds.),
Si bien el marco de las ideas de la escuela de Múnich, que se considera como la primera propuesta estructurada de estética fenomenológica,

			

				

				Scaramuzza,
En este sentido, la escuela fenomenológica de Múnich y la propuesta de Dessoir deben pensarse como el fondo teórico en el cual, entre los años treinta y cuarenta del siglo pasado, nació y se desarrolló el pensamiento de Dino Formaggio sobre la Estética. El aspecto común que resaltaba en ambas teorías, a pesar de diferencias evidentes -como, por ejemplo, la clara limitación del campo de la Estética, por parte de los primeros, a una investigación fenomenológica sobre la región marcada por los objetos dados 'como fenómenos'-,

			

				

				Scaramuzza,
Para Formaggio, en ámbito italiano debían recordarse dos filósofos que proporcionaban una lectura de la Estética opuesta al camino marcado por Dessoir y la escuela fenomenológica de Múnich hacia la idea de una ciencia autónoma respecto al mundo del arte: Benedetto Croce y Giovanni Gentile. En este sentido, tratando de introducir en Italia una nueva idea de esta disciplina, más rigurosa y atenta en describir con mayor precisión su campo de acción y principios, desde su tesis de licenciatura Dino Formaggio se opuso, con toda fuerza, precisamente a las filosofías del arte de estos dos autores.

			A las derivas espiritualistas y metafísicas del 'subjetivismo idealista',

			

				

				

					
Resulta así evidente como, en su primer trabajo, Formaggio no se incluyó en la lista de detractores de la técnica, que luego encontrarían en Heidegger

			

				

				Emilio Hidalgo-Serna,
Sin embargo, la elección de Formaggio de conectar la actividad artística a la noción de técnica, que se podía remontar fácilmente a la Grecia antigua, se encuadraba, también y en otro sentido, en el marco del carácter complejo que se le reconoce comúnmente a la obra de este autor. Como ha sido subrayado por numerosos filósofos que estudiaron y trabajaron directamente con Formaggio, como Gabriele Scaramuzza y Elio Franzini, si bien el tema político está poco presente en los escritos de su maestro, en el fondo de su pensamiento se encontraba la necesidad de llegar a comprender la esencia misma de la actividad productiva, por ende, tanto la artística como aquella de la clase obrera, en el marco del horizonte intersubjetivo en el cual todo ser humano siempre se encuentra proyectado. Se entiende, de esta manera, que una Estética que conectaba la noción de genio a un plano trascendente y extrahumano, no era suficiente para comprender el acto productivo en general, porque lo trasladaba afuera de la realidad humana, sobre la cual se proyectaba a posteriori un sentido externo respecto a ella. La Estética idealista, por tanto, generaba en Formaggio un rechazo sin más, ya que proponía una lectura de la producción artística ajena a la relación concreta y fáctica del ser humano con el mundo, que en la mirada del filósofo italiano era el lugar en donde se gesta potencialmente todo sentido.

			La clara consecuencia de este hecho sería la relación que en su primer trabajo Formaggio traza entre las tres figuras centrales de la actividad técnica humana: el obrero, el artesano y del artista. Es así como en la
Un ejemplo relevante era representado por la noción de 'genio' que podía permitir entender el momento en que el artista se separaba del artesano y del obrero, a pesar de su origen técnico en común, justo con base en el elemento de 'inspiración' que anima su acción. Tomar una postura en contra de toda Filosofía del Arte que exaltase la figura del genio inspirado, como un ser divino que finca sus raíces en alguna potencia trascendente y ajena a los problemas reales, no significaba considerar el acto creativo como expresión de elementos subjetivos y determinados exclusivamente por características psicológicas individuales. La Estética, como disciplina exclusivamente filosófica, podía alcanzar a una noción objetiva de 'inspiración' gracias a un estudio adecuado del acto artístico en el marco de la idea de 'técnica'.

			Formaggio parte del objeto creado, el cual debe sus características objetivas a la capacidad única en que el autor logra relacionarse técnicamente con los límites impuestos por la materia que él 'maneja, solicitándolo, asistiéndolo, resistiéndole'

			

				

				'maneggia, lo sollecita, l'assiste e gli resiste', Formaggio, Fenomenologia della tecnica artistica, 149 [trad. propia];
Esto se lleva a cabo mediante una reflexión sobre el dinamismo interno que caracteriza la relación entre técnica e inspiración. Citando otra vez al autor francés, Formaggio afirma que 'toda técnica contrapone e impone al artista una materia resistente, ajena a su alma y al mismo tiempo sorda y dócil para sus deseos'

			

				

				'Ogni tecnica oppone e impone all'artista una materia resistente estranea alla sua anima e nello stesso tempo sorda e docile ai suoi desideri',
Pero, lanzarse en el interior de la materia quiere decir llegar a una lucha que la inspiración, casi presintiendo el límite, la atadura que la espera en el final como eterna inmovilización, no acepta inmediatamente. Oscila por tanto un poco incierta: justo entonces, la técnica la rebasa de un golpe y de su condición de
Esto significa, finalmente, que el conocimiento teórico-práctico en que consiste toda técnica representa una condición necesaria para que la inspiración artística lleve al producto finito y el resultado adquiera, en su etapa terminal, aquel carácter de objetividad que lo vuelve expresión de valores no solo subjetivos sino culturales e, incluso, universales. Y así se vuelve comunicable y comprensible. Esto es lo que caracteriza propiamente la objetividad de la inspiración que en el subjetivismo idealista confunde como el mensaje proveniente de un horizonte extrahumano. Además, este aspecto resultaría el más característico del acto creativo del artista, diferenciándolo del gesto técnico-productivo del artesano y del obrero, los cuales quedan limitados por la resistencia e inmovilización de la materia que se atiene al proyecto que anima su producción y que, finalmente, es marcado por la relevancia de aspectos meramente funcionales y de uso del objeto final.

			Por tanto, rescatando el valor del arte como
La propuesta que, en la
Ahora bien, un discurso más amplio, en cambio, es aquel que lleva a la discusión sobre el campo de trabajo de la Estética. Si bien el primer libro parece seguir la tradición que la reducía a una Filosofía del Arte, ya aquí es posible visualizar el inicio de una acotación que sería más evidente en las siguientes obras de Dino Formaggio. En efecto, para este autor la liberación de la Estética de los desvíos metafísicos del subjetivismo idealista era el primer paso necesario para una transformación del sentido de esta disciplina que marcaría sucesivamente sus obras. De hecho, la propuesta de lectura de la actividad artística en el marco de la noción de 'técnica' demostraba también que, en lugar de buscar un fundamento en otra ciencia, como la psicología (Lipps, Dessoir, etc.) o la sociología (Taine),

			

				

				Si bien reconoce el alto valor intelectual de este autor, en su primer libro Formaggio critica ampliamente la estética sociológica de Taine (
Sucesivamente, en la segunda mitad del siglo XX, el filósofo italiano delimitaría su perspectiva sobre el sentido independiente y más amplio de esta disciplina, y dos obras representativas de este período, las cuales van en esta dirección, son el libro
De manera particular, Formaggio dirigió su interés hacia el viraje husserliano desde la fenomenología estática hacia aquella que se conoce como genética, en donde -entre varios aspectos- la mirada del filósofo moravo se había vuelto a la dinámica universal de la temporalidad de la conciencia. En este marco, Formaggio encontró un terreno fértil para una comprensión adecuada de la sensibilidad sobre todo a partir de la noción de cuerpo propio [
Desde la década de los cincuenta, en la obra de Formaggio la fenomenología representaría la herramienta teórica y metodológica principal para dar a la Estética la autonomía filosófica -con respecto a la psicología, la sociología y la historia- que ni Dilthey ni Dessoir habían querido alcanzar. Esto se llevaría a cabo mediante la inclusión en el campo de las problemáticas clásicas de la disciplina (¿qué es el arte? ¿qué es lo bello? ¿qué es el juicio de gusto?) de las cuestiones relacionadas con el nacimiento del sentido en la experiencia sensible y la comprensión de la naturaleza del saber que se adquiere en ella y por ella. Este hecho se confirma en los ensayos incluidos en el libro
Para la comprensión de esta propuesta, es necesario regresar brevemente al primer interés del filósofo milanés sobre el origen técnico del arte. En efecto, como hemos visto, el autor sostuvo la importancia de la capacidad técnica del hombre de dar forma a la materia luchando en contra de su resistencia, y esto sucede en toda actividad productiva, es decir, tanto aquella del obrero y del artesano como aquella del artista. Ahora bien, en la lectura de
Para lograrlo, el filósofo italiano agregaría a este ajuste la idea de un cuerpo expresivo, operante y anónimo propuesta por Merleau-Ponty en
Sobre el significado de este último punto, es necesario referirse a otro texto central de la producción de Dino Formaggio, es decir el libro
Siguiendo el camino fenomenológico que desde Husserl pasa al área francesa, pero sin abandonar la senda del fundador, Formaggio introduce tres aspectos centrales de la intuición: la percepción, la imaginación y la memoria. Sabemos que, desde sus primeras investigaciones, Husserl había dedicado amplias descripciones sobre los actos perceptivos, considerados fundantes respecto a la posición de existencia, mientras que para los estudios sobre los actos de la conciencia de imagen y el recuerdo se tuvo que esperar la publicación del Band 23 de la Husserliana en 1980. En la propuesta de Formaggio, las nociones introducidas en los escritos de este volumen, y que cubren más de treinta años de investigaciones husserlianas, se fueron mezclando con una lectura profundamente original de la noción de cuerpo para la cual, si bien el filósofo partió de Merleau-Ponty, criticaría la deriva ontológica en la que llegó el autor francés.

			

				

				Elio Franzini, 'Il corpo al lavoro'. En Simona Chiodo, Maddalena Mazzocut-Mis (eds.),
En el acto de creación artística, el cuerpo se revela, finalmente, por lo que es: activo, laborioso, productivo, pero también expresivo, según una potencialidad que, antes que todo, es transformadora. En el arte el cuerpo demuestra ser un haz de posibilidades de transformaciones de formas que Formaggio define 'trans-morfosi'.

			

				

				Formaggio,
¿Pero, el cuerpo del artista qué superaría? En la actividad artística el cuerpo, mediante una lógica sensible que es parte de su praxis constituyente, actúa de manera significativa dando forma a la sensibilidad bruta que caracteriza el material -y que es también el lugar en donde brota el sentido- para abrir nuevos caminos expresivos. La metáfora para el poeta es un ejemplo.

			

				

				
De esta manera, finalmente, en el arte no hay lugar para algo más, aun cuando haya cálculo, conciencia y proyecto, lo que dirige el cuerpo 'ulteriorizzante' del artista es una potencialidad siempre abierta a transformar el mundo mediante una imaginación que no es pura fantasía sino, en el mismo tiempo, está instalada en la percepción y en el recuerdo. Y esta transformación estará siempre vinculada -en la sobreposición de los diferentes hilos intencionales- a aquel horizonte intersubjetivo en el cual se inscribe el cuerpo del artista desde su nacimiento, y que se moldea necesariamente con su cultura y situación histórica.

			La propuesta estética de Formaggio partió, por tanto, de la noción de técnica como aspecto fundamental de toda actividad productiva que en el ser humano adquiere un carácter específico en el trabajo y en el arte. Es en esta última actividad en donde el cuerpo humano se vuelve el verdadero 'diferenciador' cuando de la producción repetitiva emerge su potencialidad expresiva que se dirige a la transformación simbólica del mundo mediante la producción de nuevos signos y significaciones. Todo esto con base en las estructuras intuitivas características del ser humano: la imaginación, la percepción y la memoria. De esta forma una teoría del arte adecuada no puede dejar por alto la necesidad de desarrollarse paralelamente como una teoría del cuerpo. 
			 
				 
				Franzini, 'Il corpo al lavoro', 60. 
			51 Este es uno de los legados más relevantes del filósofo milanés.

			Por otra parte, resulta evidente como, para Formaggio, por su reflexión sobre la relación entre sujeto sensible y mundo, la Estética puede alcanzar una comprensión de la realidad que logre dar cuenta -también por medio del estudio de la creatividad artística- de la totalidad de experiencias reales y posibles, y de esta manera ser un medio reflexivo de introducción a las ciencias en general. Esto porque, a diferencia de las ciencias duras y de las sociales, mediante una metodología fenomenológica estrictamente ligada al fenómeno en su puro aparecer, esta disciplina desciende en lo profundo de la misma naturaleza humana alcanzando un carácter de objetividad científica a pesar de moverse siempre en el horizonte de la experiencia, es decir en el marco de la subjetividad. Pero esta no puede decirse relativa o meramente psicológica. Consecuentemente, la sensibilidad y el cuerpo estudiados por la Estética fenomenológica llegan a representar las herramientas conceptuales centrales para fundamentar y encaminar los estudios de las otras áreas de la filosofía, como la ética, la política e incluso la epistemología y la lógica. Y, finalmente, también para comprender lo humano que es, en resumidas cuentas, el que se asoma, si bien a veces implícitamente, en el horizonte de las Ciencias Humanas.

		El último punto que se quiere tratar aquí tiene que ver con la posibilidad de entender la propuesta de Formaggio en el marco de un problema general, es decir el hecho de que, en diferentes ocasiones -como, de hecho, señala Adela Cortina-

			

				

				

					
Para una reflexión sobre el sentido de las actividades llevadas a cabo por las disciplinas incluidas en el marco de las Humanidades vale la pena retornar a los tres ámbitos definidos 'tres culturas' por Kagan

			

				

				Jerome Kagan,
Frente a estas consideraciones, es necesario llevar a cabo una reconfiguración conceptual basada en la perspectiva de Formaggio. Por Humanidades se deben entender tanto aquellas actividades productivas y creativas que se incluyen en general en el campo de las artes (pintura, música, literatura, teatro, etc.) como las reflexiones filosóficas, las propuestas teóricas y poéticas y las descripciones históricas dirigidas a la comprensión del sentido de dichas actividades. Sin embargo, en el mismo grupo se deben incluir también algunas disciplinas que Snow y Kagan llaman ciencias sociales como historia, sociología, antropología, geografía, teoría económica, ya que estas llevan consigo la referencia al mismo objeto, lo humano, y -por ende- un mismo campo problemático. Para los dos pensadores citados, en cambio, por Humanidades debemos entender solo algunas actividades creativas como reflejo de gestos basados en fenómenos psíquicos subjetivos, con fines lúdicos, o a lo sumo, de naturaleza cultural. En esta lectura, además, quedaría profundamente debilitada la posición de la filosofía, reducida a mera especulación, de escasa relevancia científica, sobre dichas actividades productivas.

			Sin embargo, a pesar de la diferencia indicada, a la cual se debería dedicar un trabajo aparte, es posible agregar unas consideraciones generales capaces de abonar favorablemente a este tema.

			Por un lado, la demostración de la posibilidad de producir discursos precisos y rigurosos también en el ámbito de las Humanidades, como hemos sostenido justificadamente con base en la propuesta de Formaggio, indica que la reflexión filosófica ocupa un lugar central en la fundamentación epistemológica -hacia una definición coherente de objeto y campo de estudio- y metodológica tantos de las ciencias duras, como de las sociales y humanas. En este sentido, más allá de hacer referencia a la lógica o a la epistemología, la propuesta de Formaggio consistió justo en introducir la Estética como el camino por el cual la filosofía puede proponerse como disciplina científica y aportar, de esta manera, un discurso capaz de comprender esa región de la realidad que, a un lado de la 'natural', llamamos 'humana'.

			La acotación de un campo de acción, caracterizador de objetos específicos y privilegiados -es decir la amplia gama de experiencias estéticas que se viven cotidianamente-, y de elementos centrales como el cuerpo y las estructuras intuitivas de la percepción, la imaginación y la memoria, así como la introducción de un método de investigación, resultante de los estudios de fenomenología, serían -por tanto- los dos aspectos principales que llevarían la Estética a la altura de una disciplina científica y, además, arrojaría luz sobre el sentido de las otras disciplinas que conforman a las Humanidades, es decir un acercamiento a la comprensión de su objeto: lo humano. Además, en este campo, según Formaggio, deberíamos incluir las conocidas ciencias sociales, es decir la psicología, la sociología, la antropología, las varias historias, e incluso las nuevas disciplinas de la época en que escribía la lingüística y la semiótica.

			De esta manera, con base en la fenomenología y en el desarrollo de las ideas iniciales de Husserl en relación con algunas propuestas filosóficas del siglo XX, cuyo valor científico tanto Snow como Kagan parecieron ignorar, Formaggio propuso la Estética fenomenológica como la disciplina que finalmente pondría a la filosofía en el ápice de los estudios humanísticos dirigidos a la comprensión del sentido tanto de los productos culturales del arte, la literatura, el teatro, el cine etc., como de las ciencias conocidas como humanas. Este filósofo nunca citaría a Snow y a la problemática de reconocimiento del valor de los productos culturales y artísticos para el desarrollo de la humanidad; en libros como
Tal vez es justo este el sentido que, en los últimos años de vida, Formaggio encontró reflexionando sobre el largo recorrido de su producción filosófica. El corte científico que desde joven buscó en su idea de Estética, reflejaría la necesidad de rescatar el valor intersubjetivo -y por tanto objetivo- de todos aquellos productos culturales y artísticos que, por su carácter histórico y contingente, se consideran imprecisos, relativos, psicológicos y, además, inútiles para el desarrollo económico de una nación, como plantea la acusación de Snow y, más recientemente, la de Kagan. Aquí no cabe solo la afirmación de que lo económico no lo es todo, como se expone en el trabajo iluminante de Martha Nussbaum.

			

				

				

					
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De hecho, en la presentación de la versión italiana de la Estética de Baumgarten, Tedesco informa que este autor inauguró la Estética como disciplina académica bien antes que Hegel, en '1742 en el primer curso universitario de Estética', Tedesco, Salvatore. “Presentazione”. En Alexander Gottlieb Baumgarten, . Milán: Aesthetica Edizioni, 2020.Salvatore Tedesco, 'Presentazione', en Alexander Gottlieb Baumgarten, Estetica, trad. propia (Milán: Mim Edizioni, 2020), versión italiana, 7. Sin embargo, en la Introducción de sus lecciones sobre Filosofía del arte, impartido en Jena entre 1802 y 1804, Schelling demuestra desconocer u obviar este dato, haciendo notar que, antes de él, bajo el rotulo 'estética' se podían encontrar solo lecciones para el nivel universitario cuyo objetivo era una introducción a la Crítica del Juicio de Kant (Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling, Filosofía del Arte [Madrid: Tecnos Editorial, 1999], 8). Finalmente, es notorio como dicho término, en] forma de adjetivo, se encuentra a menudo en el mismo curso de Schelling para referirse a la intuición sensible por la cual debe pasar tanto el genio cuando produce la obra de arte como aquel que goce la obra de arte. En el caso específico de lo sublime, el autor habla de intuición estética a partir de la experiencia de la Naturaleza donde 'lo infinito es lo predominante, pero solo predomina en la medida en que es intuido en lo infinito-sensible, que a su vez es finito' (144). En este sentido, es muy probable que las ideas de su antecesor llegaron a convencer a Hegel sobre la viabilidad del uso del término para el título de los diferentes cursos filosóficos que dedicó sobre el lugar del Arte en su Sistema de las Ciencias.

			

					Tedesco, Salvatore. “Presentazione”. En Alexander Gottlieb Baumgarten, . Milán: Aesthetica Edizioni, 2020.Salvatore Tedesco, 'Presentazione', en Alexander Gottlieb Baumgarten,
Baumgarten, Estetica, 26 [traducción propia].

			

					Hegel, Georg Wilhelm Friedrich. . Barcelona: Península , 1989.G. W. F. Hegel,

					Hegel, Georg Wilhelm Friedrich. . Barcelona: Península, 1973.G. W. F. Hegel,
Y esto, a menudo, se llevaba a cabo dentro de un campo de ideas muy amplio, caracterizado por el encuentro entre filosofía y psicología.

			

					Déotte, Jean Louis. . Santiago de Chile: Metales Pesados, 2012.J. L. Déotte,
'Non solo l'estetica secondo Dessoir non va affatto identificata con la riflessione filosofica sull'arte (a tale compito si attrezzava appunto la scienza generale dell'arte), ma altresì l'arte non può essere

					D’Angelo, Paolo. . Italia: Laterza, 2007.Paolo D'Angelo,

					Papi, Fulvio. . Milán: Guerini, 1990. Fulvio Papi,
Obviamente, se excluyan de esta perspectiva, las derivas sociológicas e historicistas que, sin embargo, a menudo se confundían con la estética. Formaggio pondrá mucha atención en este aspecto en varias ocasiones.

			Es sabido como para estos no había una distinción objetual, como para Dilthey, entre Ciencias del Espíritu y Ciencias de la Naturaleza, sino una diferencia de método: las primeras —para las cuales introdujo el término de disciplinas ideográficas— ponen su atención en el fenómeno individual (una obra de arte, un monumento, un libro, un acontecimiento histórico, tratando de comprenderlo en su especificidad); las secundas, en cambio, llamadas nomotéticas, buscan determinar las leyes generales que expresan la regularidad de los fenómenos.

			

					Dilthey, Wilhelm. . Ciudad de México: FCE, 2014.Wilhelm Dilthey,
Según lo que Husserl afirma en la 'Carta a von Hofmannsthal, 12.01.1907', disponible en
Como el mismo Dilthey afirma en la conocida carta que le envió el 29 de junio de 1911.

			Cfr. H. Kuhn, E. Avé-Lallemant, R. Gladiator (Eds.),

					Scaramuzza, Gabriele (ed.). . Milán: Cuem , 1996. Gabriele Scaramuzza,
Geiger explicó este punto en su participación al Congreso de Estética y Ciencia General del Arte, llevado a cabo en Berlín entre el 16 y el 18 de octubre de 1924 y publicada, por primera vez, en las actas del congreso con el título de 'Estética Fenomenológica' (en 'Zeitschrift für Ästhétik und allgemeine Kunstwissenshaft', XIX, 1925, 29-42).

			Scaramuzza,
Como se verá más adelante, el texto de
En el capítulo 4 de su
Scaramuzza,

					Formaggio, Dino. . Milán: Nuvoletti, 1953.Dino Formaggio,
Pero no solo. Para Formaggio habría que combatir también el 'subjetivismo estético' (Ibid., 24) presente en la escuela empirista, con Addison, Shafetsbury, Hume, Burke, e incluso en ciertas ideas de Kant (Ibid., 26-27).

			

					Formaggio, Dino. . Palermo: Aesthetica Edizioni, 1991.Dino Formaggio,
Emilio Hidalgo-Serna,
'maneggia, lo sollecita, l'assiste e gli resiste', Formaggio, Fenomenologia della tecnica artistica, 149 [trad. propia]; Delacroix, Henry. . París: Alcan, 1927.Henry Delacroix, Psycologie de l'Art (Paris: Alcan, 1927), 209.

			'di riflessione, di scelta, di giudizio, sopra l'esperienza interna e sopra il materiale esterno', Formaggio,
'Ogni tecnica oppone e impone all'artista una materia resistente estranea alla sua anima e nello stesso tempo sorda e docile ai suoi desideri',
'coordina e sommuove in una certa direzione masse di materia che entrano nella genesi dell'ispirazione - ed è essa, ancora, poi, che sorpassa l'ispirazione e la mantiene in vita, sino a che l'ha guidata a sciogliersi nell'ultima svolta dell'opera', Formaggio,
'Ma gettarsi nella materia vuol dire venire a una lotta, lotta che l'ispirazione, quasi presentendo la fissità, l'imprigionamento che l'attende in quel finale suo immobilizzarsi per sempre, non accetta subito. Oscilla quindi un poco incerta: è allora che la tecnica la sorpassa di un balzo e, da sapere fattasi azione, le si mette dinnanzi e la guida, la travolge con sé nel pieno mezzo della materia espressiva ed ha inizio così quella dialettica vivacissima della tecnica-sapere e della tecnica-azione, in una processualità che è aliena da ogni confusione, che costituisce il pieno processo creativo'.
Si bien reconoce el alto valor intelectual de este autor, en su primer libro Formaggio critica ampliamente la estética sociológica de Taine (
Formaggio,
Una interacción sensible que se compone también de una resistencia aplicada sobre el cuerpo de quien crea.

			Este aspecto sirvió para aclarar otro punto dejado en la sombra en el primer trabajo. Si bien, la técnica es el elemento en común entre arte, artesanía y producción industrial, mientras que el trabajo del obrero no es libre, como Marx ha enseñado, y el del artesano está todavía sumergido en los mecanismos fetichistas que determinan qué producir y cómo producirlo, según Formaggio el arte no solo es libre sino es liberador (Dino Formaggio,
Elio Franzini, 'Il corpo al lavoro'. En Simona Chiodo, Maddalena Mazzocut-Mis (eds.),
'La freccia della possibilità progettuale viene scoccata dal corpo', Formaggio, Dino. . Milán: Mondadori, 1981.Dino Formaggio, Arte (Milán: Mondadori, 1981), 93 [trad. propia).

			Formaggio,
Formaggio,
'l'albero diritto e frondoso di tutte le fioriture di sensi e di segni che riempiono e illuminano il mondo', ibid., 94 [trad. propia].

			Franzini, 'Il corpo al lavoro', 60.

			

					Cortina, Adela. “El futuro de las humanidades”. 84 (2013): 207-217.Adela Cortina, 'El futuro de las Humanidades',
Jerome Kagan,
Charles Snow,
Cortina, 'El Futuro…', 208.

			

					Grassi, Ernesto. . Barcelona: Anthropos Editorial, 2006. Ernesto Grassi,

					Nussbaum, Martha C. . Buenos Aires: Katz, 2010.Martha C. Nussbaum,
Formaggio,