
Desafíos que enfrentan las Humanidades y las Artes en instituciones universitarias complejas e integrales
En-claves del pensamiento
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de MonterreyEsta reflexión examina los desafíos que atraviesan las Humanidades y las Artes en universidades complejas de Chile y América Latina, en un escenario marcado por el predominio científico-tecnológico. Este contexto ha disminuido el interés estudiantil, los apoyos institucionales y su presencia curricular. El autor, Ignacio Sánchez, sostiene que estas disciplinas, históricamente centrales en la vida universitaria, siguen siendo decisivas para el pensamiento crítico, la formación ética, la cohesión social y la lectura responsable de la información. Además, ofrecen herramientas duraderas para abordar problemas contemporáneos. La reflexión propone revisar los currículos, reforzar la interdisciplinariedad y reconocer su impacto social y cultural.

			En los últimos años se ha visto un desarrollo que ha implicado un gran crecimiento de la ciencia y tecnología a nivel de la sociedad de los diversos países desarrollados y también de América Latina, lo que ha influido fuertemente en el sistema universitario y en la disminución del interés de los jóvenes por estudiar y seguir carreras de áreas de las Humanidades y las Artes. Es así como, en algunas instituciones, han disminuido los fondos de investigación y docencia, y en otras el número de programas y carreras ha ido a una baja significativa, en parte también producto de un menor interés de los estudiantes por estas disciplinas.

			

				

				

					
Debido a esta realidad, ha parecido interesante analizar en mayor detalle los desafíos que enfrentan estas áreas del conocimiento en universidades comprehensivas, es decir, en aquellas que presentan docencia innovadora e investigación avanzada, no en una área específica sino en la mayor parte de las áreas del conocimiento. Este estudio y revisión del tema se realiza con una perspectiva del sistema de educación superior de Chile y Latinoamérica luego de haber finalizado un período de quince años en la Rectoría de la Pontificia Universidad Católica de Chile, institución que se ha destacado por realizar un esfuerzo para promocionar y apoyar el arte, la cultura y el patrimonio en todas sus formas dentro y fuera de la universidad, con el objetivo de ser un aporte y servir a la sociedad.

			Considerando lo anterior, es importante destacar que, desde sus orígenes, las universidades en occidente se han constituido como centros de investigación y formación, con una estrecha relación entre profesores y estudiantes en la búsqueda permanente de la verdad, la docencia, la creación de nuevo conocimiento y el aporte al medio en el cual se desenvuelven. Han desarrollado y cultivado diversas disciplinas que aportan valor a la sociedad a través de la reflexión cultural, científica, social y artística, entregando conocimiento, bien y belleza a la sociedad. Se destaca en este desarrollo, que las humanidades y las artes han sido desde sus orígenes el verdadero corazón del quehacer universitario.

			

				

				

					
Por lo descrito, es importante reconocer y destacar que, desde siempre, en occidente se ha considerado esencial el estudio y desarrollo de las humanidades y las artes en la universidad, para el pensamiento crítico, el cultivo del bien y la belleza. A través del análisis de la historia, la filosofía, la literatura y las diferentes disciplinas del arte, podremos avanzar en la formación de jóvenes para que se desarrollen en un mundo globalizado, lo que requiere de ciudadanos con formación cultural que les permita asumir los desafíos futuros. Esto es de especial importancia en tiempos de cambio, con desafíos políticos, de sustentabilidad, éticos, científico-tecnológicos, entre otros. En este entorno, el cultivo de las humanidades y las artes se transforman en una necesidad de formación y fortalecimiento personal que nos permitirá enfrentar los desafíos futuros. En lo profundo, las humanidades es una permanente relación entre lo visible e invisible.

			Así, el desarrollo en profundidad de estas disciplinas universitarias son claves para lograr una mayor comprensión del mundo en que vivimos y alcanzar una mayor cohesión social en una sociedad en permanente tensión por diferentes aspectos, sean estos culturales, sociales, económicos, entre otros. Esto se logra a través de facilitar el encuentro interpersonal, por medio del diálogo y de la comprensión de los cambios sociales y culturales. En este aspecto, se debe relevar el rol de las humanidades y las artes en su mirada del pasado, su vigencia del presente y en el rol en la generación de un futuro en común.

			Otro aspecto relevante es que se deben analizar los aspectos culturales, tanto globales como la propia cultura local - Latinoamérica, en nuestro caso-, lo que incluye las tradiciones, la influencia de las religiones, la participación de las comunidades de base, entre otras. En este sentido, la globalización ha significado por una parte el compartir valores universales y por otra, el recate de tradiciones locales que deben ser preservadas ya que forma parte del ethos de diversas culturas que es necesario cuidar y potenciar.

			

				

				

					
Desde sus orígenes, hace ya casi mil años en Europa, la universidad ha sido un espacio de búsqueda de la Verdad y de cultivo del saber de manera amplia e integral. La
Es así como desde la Antigüedad clásica, pasando por la Edad Media y el Renacimiento, hasta los modelos ilustrados del siglo XIX, las disciplinas humanistas ocuparon el centro de la educación a nivel superior. De hecho, en las universidades medievales, el currículo se organizaba en torno al
En este tiempo, se destaca de manera especial el entendimiento en el lenguaje y escritura, con redacción y desarrollo de las ideas previo a la implementación de cualquier tecnología. En este modelo, que tuvo una gran acogida por la sociedad de la época, las humanidades eran un componente esencial de la formación integral de los jóvenes. Esto se presenta no solo en Europa, sino también en América, en donde se destaca la calidad de este desarrollo en Estados Unidos y la propuesta de Latinoamérica, en especial de México, Argentina, Brasil y también el desarrollo y aporte desde el sistema universitario de nuestro país.

			Es importante mencionar que, a diferencia de las ciencias naturales, que buscan explicar fenómenos físicos mediante métodos empíricos, las humanidades se orientan a la interpretación, el análisis crítico y la comprensión del sentido. De esta manera, en un tiempo que nos desafía por la presencia de una desinformación masiva, con discursos polarizantes y variadas crisis de sentido, el saber de las artes y humanidades es una herramienta que nos permite tener mayor lucidez y profundidad de reflexión para comprender la historia y los problemas contemporáneos.

			

				

				

					
Nuestra universidad católica, se consagra a la investigación y a la formación de los estudiantes, libremente reunidos con sus maestros y animados todos por el mismo amor al saber. Las universidades de naturaleza católica se distinguen, además, por su búsqueda libre de toda la verdad acerca de la naturaleza, del hombre y de Dios. En cuanto universidad, somos una comunidad que, de modo riguroso y crítico, contribuye al desarrollo y preservación de la dignidad humana y de la herencia cultural, mediante la investigación, la enseñanza y el aporte a la comunidad.

			El esfuerzo permanente de la UC se debe orientar a promover la excelencia en la generación de nuevo conocimiento y en la formación de personas, a la par de fortalecer nuestra identidad católica. Lo anterior nos permite potenciar a nuestro cuerpo académico, optimizar el trabajo de los estamentos profesional y administrativo, aumentar el ingreso de los mejores alumnos de distintos sectores de la sociedad -con criterios crecientes de inclusión-, realizar investigación e innovación de frontera, acrecentar la internacionalización y el vínculo con la sociedad como un aporte al desarrollo del país.

			La inspiración cristiana de nuestra Universidad nos plantea el desafío de valorar las conquistas de la ciencia, del arte, de las humanidades y de la tecnología, en la perspectiva global del ser humano. Así, las universidades católicas debemos practicar una continua renovación, por el doble hecho de ser universidad y de ser católica, comprometiéndonos con el anhelo de que la universidad sea un lugar inclusivo para aprender a razonar con rigor, con el fin de obrar con rectitud y servir mejor a la sociedad. De esta manera, en su quehacer la universidad debe promover y garantizar el diálogo entre fe y razón, de modo que ambas se encuentren en la verdad al servicio de la persona humana.

			

				

				

					
El desafío actual de nuestra Universidad es potenciar una formación integral, con sólidas bases en lo disciplinar y con una concepción amplia de la cultura, el bien y la belleza. El Papa Francisco en su discurso con motivo de su visita a Chile en el año 2018, se dirigió al mundo universitario en nuestra institución para destacar el rol de la educación superior en la formación de los jóvenes y en especial en el aporte al país. Nos dijo que las universidades debían ser verdaderos laboratorios sociales, en las que todo lo que se investiga y desarrolla debía ser posteriormente entregado para beneficio de la sociedad. Esto se aplica de manera evidente y en plenitud al desarrollo de las Humanidades y las Artes. Además, señaló que nuestras universidades deben ser un espacio de desarrollo de la cultura de la proximidad y de la cercanía, para poder valorar las riquezas del otro y un lugar de formación de la solidaridad que genere vida abundante.

			

				

				

					
El valor de las humanidades radica en formar capacidades intelectuales profundas, que marquen de manera sustantiva la manera de pensar del estudiante. Mención especial merecen las bases de las humanidades, es decir el estudio del griego y latín, que serán esenciales y cimiento fundamental en lo que se basarán conocimientos posteriores y en gran medida en la comprensión de la sociedad occidental. La enseñanza de la filosofía es fundamental, ya que permite plantear ideas y cuestionar supuestos, ayuda argumentar con rigor y a intentar entender -y en especial a respetar-, las ideas ajenas. Por otra parte, la literatura desarrolla la comprensión de la palabra escrita, la imaginación y la comprensión de quien nos aporta historias y argumentos. La historia es clave en comprender los procesos sociales, económicos y políticos desde una perspectiva del tiempo, que es crítica y contextualizada y que se proyecta a futuro.

			Los cursos de las humanidades forman estudiantes capaces de reconocer la pluralidad de voces, respetar la diferencia y las opiniones diversas y debatir con argumentos. Las humanidades colaboran a desarrollar el juicio y el análisis histórico, aspectos muy importantes al enfrentar desafíos como el cambio climático, las migraciones, la interculturalidad, la aplicación de los dilemas éticos, entre otros. Los límites de las disciplinas se han vuelto más amplios y permeables. Los problemas complejos -como el cambio climático, las pandemias, los estudios de género, interculturales, la desigualdad o la inteligencia artificial- requieren enfoques interdisciplinarios que integren saberes técnicos, científicos y humanísticos.

			

				

				

					
Así también, las artes expresan dimensiones de la experiencia humana que muchas veces escapan al lenguaje lógico-formal. El arte presenta realidades de la sociedad, muchas veces adelantándose a otras disciplinas, contrastando nuestra realidad con un ejercicio imaginativo de futuro de gran relevancia. En suma, estas competencias y habilidades intelectuales son esenciales para cualquier campo del saber y de la vida profesional. De esta manera, las artes y humanidades permiten formar ciudadanos autónomos capaces de pensar por sí mismos, dialogar con otras culturas y aportar a un mejor diálogo y cohesión social. Es a través de estos aportes que se podrá complementar el trabajo con el importante desarrollo del conocimiento científico-tecnológico para poder entregar nuevos bienes públicos a la sociedad.

			En este camino y trayectoria, es vital favorecer el acervo cultural de nuestros estudiantes y futuros profesionales, en áreas de desarrollo del arte y la cultura. De esta manera, además de potenciar las facultades de artes y humanidades, los esfuerzos deben orientarse a impregnar el currículo y la propia institución de las diferentes carreras con aportes significativos desde estas disciplinas. Es decir, que los programas de formación general, las licenciaturas y otros programas en el pre y posgrado puedan entregar un aporte real a la cultura de nuestros estudiantes. Esto es crucial para impregnar de una cultura amplia la trayectoria de los estudiantes.

			Es importante reconocer que, en la actualidad, en las preferencias de los estudiantes ha disminuido el interés por estudiar Humanidades y Artes probablemente por razones de menor expectativas económicas y de desarrollo profesional. Consideradas con frecuencia como campos poco rentables, estas disciplinas han sido desplazadas frente a las llamadas disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Sin embargo, es complejo reducir la función de la educación superior a la capacitación técnica para el mercado laboral. Se transforma en una mirada utilitaria con visión estrecha y sesgada del futuro.

			

				

				

					
En la Universidad Católica de Chile desde hace décadas estamos comprometidos a aportar desde nuestra propia identidad a este desarrollo. En los últimos años, diversas iniciativas han estado orientadas a desarrollar un robusto y amplio plan de formación general para nuestros estudiantes. Los programas de licenciaturas generales -con mallas flexibles e integradas- y la articulación con programas de posgrado van en esta dirección. Es importante destacar que, en investigación, los centros interdisciplinarios en humanidades y artes han dado importantes aportes. En los últimos años se han creado nuevas carreras en el área, dentro de las que se destacan varias en las áreas de Ciencias Sociales, Educación y Humanidades, junto a la presencia de estudios de doctorado en todas las facultades y áreas de la universidad. Esto ha sido destacado en las evaluaciones y rankings internacionales entre las que destacan las áreas de artes y humanidades.

		Con el objeto de estimular estas disciplinas entre la juventud, se requiere iniciar un trabajo desde la niñez, ya que es vital atraer los talentos infantiles a temprana edad. Para esto, es importante buscar aspectos que capten la atención de los niños, dentro de estos se cuentan los talleres de lectura, la historia de hechos y personajes famosos, la historia de Grecia y Roma merecen especial atención. Por otra parte, hay iniciativas que se han descrito atrayentes, dentro de las que se destaca las colecciones filatélicas y numismáticas, las que presentan una sinergia entre el arte, el diseño, la historia y el conocimiento de grandes personajes y acontecimientos de cada época. Se plantea como una muy buena alternativa de iniciar el abordaje de estos temas para luego seguir con temas interesantes y de mayor complejidad en el área.

			Uno de los argumentos más comunes contra las humanidades es su 'baja empleabilidad'. Sin embargo, estudios recientes muestran que los egresados en humanidades no solo logran empleos estables, sino que poseen habilidades altamente valoradas en el mercado: pensamiento crítico, comunicación efectiva, resolución de problemas complejos e interdisciplinarios, entre otros. Junto a lo anterior, muchas carreras tecnológicas de hoy podrían quedar obsoletas en pocos años, mientras que las habilidades de las artes y humanidades son duraderas y adaptables. Esta formación ofrece herramientas para la comprensión de diferentes contextos y a veces, -como es frecuente-, decidir en incertidumbre. Reducir el valor de la educación a su rentabilidad económica es una forma empobrecida de pensar el conocimiento. La universidad debe formar ciudadanos, persona, que puedan reflexionar en profundidad, que sean libres y responsables. Todo esto se requiere en tiempos de ausencia de diálogo y acciones de cancelación que preocupan a la sociedad.

			

				

				

					
Las humanidades son fundamentales para la formación ética de los futuros profesionales y científicos. En el desarrollo de la educación superior -la que es cada día más compleja-, con dilemas y desafíos que presentan impactos éticos complejos, dentro de los que se cuentan la inteligencia artificial, las nuevas metodologías docentes, los avances científico-tecnológicos, entre otros, no es posible formar profesionales sin una sólida formación ética. Así, la enseñanza y la implementación de la ética profesional en una institución, no puede reducirse a manuales de conducta o códigos reglamentarios, sino requiere una reflexión profunda sobre el respeto a la dignidad humana, el sentido del trabajo, la responsabilidad ante los otros y las interrogantes y dilemas que surgen en la práctica del desarrollo universitario. En este sentido, el estudio de la filosofía, la literatura, la historia y la antropología, entre otras disciplinas, ofrecen herramientas muy necesarias para cultivar esa reflexión.

			La reflexión de los aspectos éticos en la universidad es prioritaria y debe incluir todos los ámbitos en que se desarrolla la institución. La labor formativa, la presencia de estos conceptos en la docencia de todas las carreras, la reflexión profunda y su desarrollo en la investigación de la universidad son claves para entregar un aporte desde la universidad a la sociedad. La ética aplicada se encarga de la resolución interdisciplinaria de desafíos éticos concretos que se detectan, en las bases de la sociedad, en las distintas prácticas profesionales, así como en la vida cotidiana.

			

				

				

					
Un desarrollo riguroso de la ética aplicada requiere de una reflexión filosófica y de la participación interdisciplinaria de miembros de la comunidad para definir cómo se aplican esos fundamentos y principios a la vida práctica en sus diversas dimensiones éticas. investigación y nuevo conocimiento en ética aplicada están en el centro de la labor universitaria. A modo de ejemplo, se puede mencionar la bioética, que surge del diálogo entre la medicina, filosofía y el aporte del derecho, la que muestra cómo las humanidades son indispensables para tratar cuestiones de importancia vital, como es el cuidado de la vida, el aporte de medios terapéuticos, evitar el uso de medios terapéuticos extraordinarios que no sean necesarios en un paciente y otros dilemas de gran relevancia que requieren de una sólida formación para un adecuado discernimiento.

			En la UC aspiramos a hacer de la deliberación ética -en la que debe también estar presente la discusión de nuestra propia ética institucional- un hábito y una característica de nuestros estudiantes, académicos, profesionales, personal administrativo y de la comunidad en su conjunto. Queremos además contribuir con investigación interdisciplinaria de alta calidad, que pueda impactar en nuestro país y en la región, generando una plataforma para la discusión de los temas contingentes. Para dar respuesta desde la UC a los desafíos expuestos, se ha creado el Instituto de Éticas Aplicadas, un espacio interdisciplinario que incluye a toda la UC y que busca contribuir a la reflexión y el quehacer ético práctico dentro y fuera de nuestra institución, con un foco en el pensar y el hacer.

			El Instituto tiene la misión de incorporar la reflexión filosófica y el diálogo, considerando nuestra identidad católica; desarrollar sólidos fundamentos éticos para poder iluminar la construcción de soluciones a los problemas contingentes; tener un carácter interdisciplinario; poseer una fuerte vinculación internacional; desarrollar la formación de personas y la investigación; establecer vínculos con la comunidad a través de instancias de encuentro, formación y diálogo; y aportar a la ética universitaria institucional. Desde el punto de vista ético, el pensamiento crítico es la base de la capacidad de argumentar y dialogar a través de ejercitar acciones como son la lectura crítica, razonar con rigor, el intercambio respetuoso de argumentos y pensar el futuro con el centro puesto en la búsqueda de la verdad y el nuevo conocimiento y con la mirada en el bien común de la comunidad.

		La sociedad demanda de sus universidades que se constituyan en un polo de desarrollo cultural, involucradas con la realidad de las diferentes comunidades. Esto se ha visto de manera recurrente en las diferentes encuestas de opinión en donde hay gran respeto y valoración por el aporte de nuestras comunidades a la sociedad en donde se desarrollan. Las diferentes iniciativas que se comprometen con el país deben potenciarse desde universidades, aportando bienes públicos. De esta manera, se avanza en fortalecer nuestras raíces, la historia de la comunidad y sus valores culturales. En este desarrollo, se observa que potenciar las artes y humanidades es un bien en sí mismo.

			Con el objeto de lograr que el crecimiento sea armónico y sustentable, el aporte cultural debe velar por proteger estas disciplinas y hacer posible el desarrollo del país. Este rol es de gran importancia a nivel país y también en regiones y comunidades locales. Es así como las universidades colaboran y a veces suplen las falencias del Estado, para poder entregar aporte cultural en beneficio de la comunidad.

			A lo largo de su historia, nuestra universidad ha desarrollado distintas formas de vincularse con la sociedad, consciente de su vocación y compromiso público y de su misión de colaborar con el desarrollo político, económico, social y cultural del país. En la actualidad, uno de los fundamentos esenciales de esta 'nueva' forma de entender la vinculación con el medio es la bidireccionalidad. Aunque el concepto es aún reciente, sobre todo en la realidad de los países latinoamericanos, existe suficiente evidencia de los múltiples beneficios de este enfoque. Nuestra Universidad valora y reconoce la importancia de la vinculación, como una función esencial y entiende la bidireccionalidad en estos vínculos como un proceso natural entre la academia y la comunidad toda. Estos procesos enriquecen su labor y le permiten cumplir con su tarea educativa, promoviendo el desarrollo de la persona humana en su conjunto y siendo un instrumento cada vez más eficaz de progreso cultural tanto para las personas como para la sociedad.

			

				

				

					
En relación con el aporte de las Humanidades, se debe destacar el rol de las comunicaciones en su permanente esfuerzo por la información de la verdad, con el permanente riesgo que significa la desinformación que se ve con el uso inapropiado de las redes sociales y sus canales de información que puede producir severos daños en la sociedad. Además, en este contexto, las artes -música, teatro, danza, artes visuales- no son solo expresiones estéticas, sino laboratorios de imaginación, sensibilidad y pensamiento complementario.

			Las sociedades más dinámicas invierten en desarrollo y tecnología, a la vez que integran creatividad artística y cultural en su crecimiento. De esta manera, las universidades, al promover las artes, están formando individuos capaces de pensar de forma original, de sentir de forma compleja y de crear soluciones relevantes con especial cuidado del arte y la belleza. Las artes tienen un rol en relación con la cohesión social y su aporte a la restauración de relaciones personales en una comunidad. Es así como se ha visto que en tiempos de crisis, las comunidades recurren a las artes para procesar el dolor, reconstruir vínculos y encontrar esperanza.

		Pese a las tendencias de recorte, existen universidades y países que han apostado por fortalecer las humanidades. En Estados Unidos y Canadá, el modelo de
Además, organismos como la UNESCO han subrayado que las humanidades son claves para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente en temas como paz, inclusión, equidad de género y sostenibilidad cultural. En América Latina, África, Asia y Oceanía y otras latitudes, las humanidades se combinan con saberes indígenas, lenguas originarias, prácticas culturales y epistemologías no occidentales. Las humanidades revitalizan identidades culturales y promueven formas propias de conocer, narrar y representar el mundo.

			

				

				

					
Un compromiso ineludible es la expresión cultural y el compromiso con la sociedad. Nuestros ciudadanos pueden demandar de sus principales universidades que se constituyan en un polo de desarrollo cultural, muy involucradas con la realidad de las diferentes comunidades. En nuestro país, hay interesantes ejemplos de compromiso cultural y aporte a las comunidades. La gran sala de conciertos recientemente inaugurada por la Universidad de Chile, la constitución de la orquesta sinfónica de Magallanes, los refuerzos de la investigación en humanidades en la Novena Región de la Araucanía, las pinacotecas y museos universitarios, las temporadas del Instituto de Música UC, las actividades culturales de las universidades regionales, son un ejemplo de ello. Estas iniciativas deben potenciarse desde todas las instituciones que aportan bienes públicos. Es una manera de fortalecer nuestras raíces, historia, soberanía y valores culturales. Y es también una respuesta madura y culta de una sociedad que va avanzando en su desarrollo.

			En el ámbito de las artes, en nuestra propia universidad el Concurso Artífica la UC contribuye en potenciar la participación de la comunidad, abriendo oportunidades no solo a los nuevos estudiantes, sino también permitiendo la expresión de intereses e inquietudes de la comunidad. Este concurso, además de estimular, reconoce el talento frente a los pares, logrando así un efecto de multiplicación muy importante. Pero no solo reconoce, sino que también comparte esta creación con la comunidad, exhibiendo las obras y permitiendo que se genere una comunicación, un diálogo con el público visitante por medio del arte. Al fomentar la manifestación artística al interior de nuestra comunidad, estamos también propiciando el desarrollo de personas integrales y plenas, lo que se refleja en una mejor calidad de vida.

		La UC desde hace años ha asumido su rol al potenciar una agenda de presente y futuro robusta y variada en el campo del patrimonio cultural. El mismo quehacer universitario en su historia ha podido construir y administrar un patrimonio que hoy le pertenece a la sociedad en su conjunto. Al gran acervo cultural constituido por la riqueza de sus campus y edificios, verdaderos enclaves patrimoniales construidos a lo largo de décadas, se suman sus bibliotecas y archivos, colecciones de libros, documentos, obras de arte, esculturas, pinturas, archivos teatrales y musicales, entre muchos otros, que constituyen un gran aporte al sistema universitario nacional e internacional, al país y su cultura. Se destaca de manera especial lo relativo al legado de la destacada cantautora Violeta Parra, del poeta Vicente Huidobro, del artista visual y hombre de teatro Claudio di Girolamo, la valiosa Sala de pueblos originarios y artesanía nacional, el Museo de Artes Visuales MAVI UC, la presencia de la Radio Beethoven de música clásica, entre muchos otros aportes. Esto nos ha parecido de gran relevancia para comprender el rol de las universidades en la promoción y salvaguardia del patrimonio cultural nacional orientado al traspaso a las futuras generaciones, el cual es parte del bien común y una de las principales riquezas de la sociedad. En este sentido, es importante destacar los testimonios de los estudiantes, quienes valoran de manera especial la presencia y el contacto diario con los acervos culturales de la universidad, manifestando de forma explícita que creen que se forman de manera más amplia e integral en una institución que les permite tener un contacto permanente con el arte y la belleza.

			

				

				

					
Durante las últimas décadas, la idea misma de patrimonio cultural se ha ampliado de manera significativa, sobrepasando las lógicas vinculadas a la idea tradicional del monumento edificado, los acervos documentales o los conjuntos históricos, para incorporar escalas y manifestaciones cada vez más diversas y extendidas, tales como los paisajes e itinerarios culturales, los sitios de memoria, el patrimonio cultural inmaterial ―saberes, prácticas, creencias, tradiciones, ritos―, entre otras. El resguardo del patrimonio cultural del país depende en gran medida de nuestra capacidad de velar por que toda esa riqueza y diversidad no se oriente solo de manera reactiva o retrospectiva, como un mero rescate del pasado, sino que se haga cargo del presente y, en especial del futuro.

			

				

				

					
Debido a este significativo aporte al país, se requiere del compromiso del estado y del sector privado para estimular las humanidades y las artes, lo que será clave a la hora de potenciar el patrimonio y cultura del país, de las regiones y de las diferentes regiones y comunidades de base. En este sentido hay que destacar todas las iniciativas que apunten a fortalecer este apoyo, las cuales en muchas oportunidades pueden ser financiadas por gobiernos locales y en especial por fundaciones sin fines de lucro que desempeñan un rol crucial en fomentar la cultura nacional.

			Por otra parte, debido a que estas disciplinas enfrentan diversos desafíos, se han implementado medidas para evitar la precarización laboral, falta de prestigio, reducción presupuestaria y desprestigio social. Podemos tener medidas proactivas de apoyo, con el objeto de hacer frente esta realidad. Dentro de estas medidas, se incluyen: poder comunicar más claramente el valor social y profesional de las humanidades; desarrollar programas innovadores que combinen estos conocimientos con herramientas digitales, habilidades comunicativas y emprendimiento; realizar alianzas con el sector cultural, educativo, editorial, tecnológico y social para generar redes de colaboración e inserción laboral; desarrollar iniciativas de divulgación científica, que lleven el conocimiento de las Humanidades y las Artes mediante formatos accesibles, creativos y participativos.

			

				

				

					
Es necesario recordar que las humanidades, además de conservar el pasado, trabajan en una constante reinvención. Por otra parte, las artes visuales, la música, el teatro, la danza, entre otras expresiones estimulan el desarrollo y avance de la estética, generando nuevas formas de expresión. Por esto, es un rol muy importante el que cumplen las universidades al desarrollar estas disciplinas estimulando talleres de prácticas y áreas de investigación en el ámbito de la cultura, ya que logran convertirse en laboratorios en los que se desarrolla la experimentación artística de futuro.

		Con el objeto de realizar un estímulo amplio y global de estas disciplinas, es necesario implementar varias medidas, las que en diferentes niveles pueden colaborar con este estímulo. Dentro de ellas, se destacan: su estímulo a nivel escolar; en educación superior, revisar los planes de estudio para asegurar que todos los estudiantes -independientemente de su carrera- tengan acceso a una formación que incluya estas disciplinas; valorar la producción académica en humanidades en términos de impacto social, innovación pedagógica y relevancia cultural; promover una cultura institucional que reconozca el valor intrínseco del pensamiento crítico, la libertad intelectual y la creatividad; establecer vínculos con la comunidad, mediante programas de extensión, educación continua, actividades culturales, incorporando la cultura popular; financiar de manera adecuada los programas, centros, revistas científicas, de difusión y proyectos del área.

			

				

				

					
Con el objeto de aportar al avance en la calidad, se presentan de manera resumida algunas propuestas para potenciar los aportes de estas disciplinas. Se requiere tener una reflexión más completa del desarrollo humano integral, de modo de complementar las mediciones de crecimiento económico y poder medir de manera más integral el progreso y bienestar de las personas. Como hemos señalado, se requiere analizar el currículum escolar, con el objeto de tener mayor presencia de las disciplinas humanistas, artísticas y sociales en nuestro sistema educativo.

			Por otra parte, es importante revisitar la formación inicial docente, con el objeto de potenciar una mayor formación básica en las disciplinas humanistas, sociales y artísticas. Esto es muy relevante y debe estar destacado en el currículo escolar. Por otra parte, a nivel universitario se debe promover la generación de redes regionales y nacionales, destinadas a promover el trabajo de estas áreas y realizar transferencia de conocimiento desde la academia a las políticas públicas del país. Junto a esto, es necesario la creación de nuevos fondos concursables de investigación para estas áreas del conocimiento, que permitan valorar el quehacer e impacto de las disciplinas humanistas, artísticas y sociales. Poder transmitir nuestros valores culturales, artísticos y humanistas colaborar con el bienestar de la comunidad.

			

				

				

					
Es importante insistir en la importancia de potenciar el estudio y conocimiento de las humanidades y las artes desde la niñez, con el objetivo de despertar la curiosidad y amor por estas disciplinas. No cabe duda de que el estímulo lector y la exposición precoz al arte y la belleza en sus diferentes formas tendrá gran relevancia. Así también, se debe favorecer la articulación y diálogo con el sistema escolar de educación, ya que las universidades forman parte de un continuo educativo que se basa en los fundamentos iniciales de la formación desde la niñez y adolescencia.

			Las universidades deben ser centros de desarrollo y cultivo de estas disciplinas, que son un valor en sí mismas y les aportan cultura, tolerancia, madurez y belleza a los pueblos. Por esto, se requiere darles mayor relevancia en los ámbitos de la docencia y en especial en la investigación y generación de nuevo conocimiento. Se deben favorecer las iniciativas interdisciplinarias con el objetivo de tener una mirada global y comprehensiva de estas disciplinas y la interacción que tienen con otras áreas del saber.

			Se deben realizar los mejores esfuerzos por integrar y realizar cruces disciplinarios y colaboraciones entre las diversas áreas del conocimiento. Por otra parte, desde hace unos años ha cobrado cada vez más relevancia la transdisciplina, la que incorpora aspectos e intereses de la comunidad en el desarrollo de las diversas temáticas de las disciplinas. Esto sin duda significará un aporte en la forma de potenciar el trabajo y promoción de las humanidades y las artes.

			

				

				

					
Así también, hay que resaltar que la inclusión y evaluación de indicadores de logros va a ser importante en el avance de la promoción y relevancia de las humanidades y artes. Esto colabora por una parte con la medición y evaluación de las metas propuestas y por otra, ayuda a ejercer influencia con las autoridades correspondientes para obtener los logros y resultados esperados de la implementación de nuevas políticas públicas en el área.

		El desarrollo de las Humanidades y las Artes es central en el quehacer de las universidades. Al interior de nuestras instituciones universitarias y considerando el
En este trabajo se ha descrito tanto la historia, la situación actual, algunos ejemplos internacionales y las medidas por desarrollar para lograr tener un mayor aporte y relevancia de estas disciplinas al interior de las universidades y en el país. En esta relación que busca ahondar entre lo visible e invisible. Se considera que no se puede pensar en un camino sustentable al desarrollo sin favorecer de manera significativa el acervo cultural de nuestros estudiantes, en estas áreas de desarrollo de la cultura.

			

				

				Benneworth y Jongbloed, 'Who Matters to Universities?…';
En suma, en estas líneas se ha intentado desarrollar un tema de gran interés para las universidades de hoy y en especial de futuro. Se plantea que la reflexión permanente de estas disciplinas, su conocimiento y estímulo en las nuevas generaciones y en especial el apoyo de la investigación, transferencia e innovación del conocimiento en las humanidades y las artes tendrá un impacto en la cohesión social y en la calidad de vida de los habitantes de nuestra sociedad. Este es un gran desafío y un proyecto para desarrollar al interior de las universidades del continente y del mundo.

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					Altbach, Philip G., Liz Reisberg, Laura E. Rumbley. . París: UNESCO, 2009. .Philip. G. Altbach, Liz Reisberg y Laura. E. Rumbley,

					UNESCO. [Working document]. UNESCO, mayo 2022. .UNESCO. Higher education global data report [Working document] (UNESCO, mayo 2022). https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000389859.

			

					Benneworth, Paul, y Ben W. Jongbloed. “Who Matters to Universities? A Stakeholder Perspective on Humanities, Arts and Social Science Valorisation”. 59, núm. 5 (2010): 567-588.Paul Benneworth y Ben W. Jongbloed, 'Who Matters to Universities? A Stakeholder Perspective on Humanities, Arts and Social Science Valorisation'.

					The British Academy. . The British Academy, mayo 2020. .The British Academy,
Algunas ideas de este apartado retoman desarrollos presentes en 'Identidad, trascendencia y espiritualidad', disponible en https://www.mat.uc.cl/archivos/documento-identidad-catolica-uc.pdf.

			
					Juan Pablo II. [Documento oficial]. Ciudad del Vaticano (15 de agosto 1990). . Para más información, véase .Juan Pablo II, Constitución Apostólica de las Universidades Católicas, Ex Corde Ecclesiae [Documento oficial]. Ciudad del Vaticano (15 de agosto 1990). https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_constitutions/documents/hf_jp-ii_apc_15081990_ex-corde-ecclesiae.html.

			

					Francisco. . Enero, 2018. .Francisco,
Algunas de estas ideas retoman el trabajo previo de Sánchez Díaz, Ignacio. “Cultivar las artes y humanidades”, (4 de diciembre, 2012). . Ignacio Sánchez, 'Cultivar las artes y humanidades', Centro UC, Políticas Públicas (4 de diciembre, 2012). https://politicaspublicas.uc.cl/opinion/cultivar-las-artes-y-humanidades/.

			

					Kreager, Philip. (Oxford: University of Oxford, 2013).Philip Kreager,

					Lamb, H., et al. (Leicester: CFE, 2012).H. Lamb et al.,

					Samah, Tawil, y Khaddage-Soboh Nada. “Arts, Humanities, and Social Sciences: A Scoping Review of Uncited Research”. En , , núm. 2 (2024). https://doi.org/10.1177/21582440241244926.Tawil Samah y Khaddage-Soboh Nada, 'Arts, Humanities, and Social Sciences: A Scoping Review of Uncited Research', en
Algunas de estas ideas aparecieron previamente en Sánchez Díaz, Ignacio. “Éticas aplicadas”, (24 de septiembre, 2021). .Ignacio Sánchez Díaz, 'Éticas aplicadas',

					Pippins, Theo, Clive R. Belfield y Thomas Bailey. , 1-20 (Nueva York: Teachers College, Columbia University, 2020).
Theo Pippins, Clive R. Belfield y Thomas Bailey,

					European Commission. “Social Sciences and Humanities (SSH) - H2020 Online Manual” (2021)..European Commission, 'Social Sciences and Humanities (SSH) - H2020 Online Manual' (2021).https://ec.europa.eu/research/participants/docs/h2020-funding-guide/cross-cutting-issues/ssh_en.htm.

			

					UNESCO. World Higher Education Conference WHEC2022. Global Data Report. Towards Sustainable Development Goals target 4.3: (Trabajo preliminar, mayo 2022).UNESCO, World Higher Education Conference WHEC2022. Global Data Report

					Sánchez Díaz, Ignacio. “Patrimonio cultural: su cuidado y proyección desde la universidad”. En
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