Lozano Rían
Villalobos-Ruminott Sergio
Camargo-Castillo Javier Alejandro
Veinte años de
En-claves del pensamiento
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de MonterreyCon motivo de los veinte años de
Conmemorar sus veinte años es una oportunidad para mirar atrás, interrogar el presente, ver los horizontes por venir. Reflexionar sobre la historia de una revista de humanidades, a cierta distancia, permite preguntarse por los orígenes, los cambios que ha tenido la producción de conocimiento y su transmisión, así como la valía de las comunidades que se crean en torno a ella. Y a su vez, abre la posibilidad de interrogarse sobre el papel que juegan las humanidades en escenarios marcados por la vulnerabilidad, conflictividad, aceleración tecnológica y crisis de sentido. Con este propósito, convocamos a cuatro voces que han formado parte de la historia y el presente de la revista: su editora fundadora, dos investigadores en representación del comité editorial y su editor actual. Esta editorial adopta deliberadamente una forma polifónica, cuyas voces dialogan y toman como eje la construcción de comunidades de pensamiento y los sentidos que implica hacer una revista. Las páginas que siguen permiten una conversación y archivo, en torno a la memoria institucional, la imaginación y producción de conocimiento, la necesidad de un diagnóstico crítico del presente y los desafíos que enfrenta la edición académica hacia el futuro.

		Dora Elvira García-González

			Mirar hacia atrás en el quehacer editorial de
De este modo, el grupo que me acompañó animosamente

			
Soñaba despierta -al modo aristotélico y blochiano- y desde ahí imaginaba acciones por las que este proyecto podría llegar a ser una publicación de altos vuelos, impulso compartido con los colegas cómplices que comulgaban con la esperanza de tener una publicación colegiada de excelencia y a la vez rigurosa y seria. Para lograrlo necesitábamos que tuviera permanencia a largo plazo. No era un proyecto que se fraguara en la inmediatez; necesitaba sus tiempos y pausas, pero sin decaer. Esta ha sido una de sus fortalezas. Aun en medio de vaivenes en la gestión institucional y de situaciones inéditas como la pandemia, con todo eso y sumado al escepticismo de quienes la veían con reserva porque seguía siendo un proyecto a largo plazo, no decaí en el sueño.

			Desde sus comienzos, esta revista, que aún no nacía pero que yo fraguaba imaginativamente en las vislumbres de luz que aparecían en mi mente, la conjeturaba como un gran tesoro compartido, siempre en sintonía con los demás, con amigos y colegas, y que, por su valía, sería una manera de visibilizar a la institución. Esa esperanza se cifraba en nuestras acciones compartidas y deliberadas -dicho arendtianamente- que fueron estableciendo -poco a poco y con mucho tesón y trabajo- un espacio colectivo y concertado como lo era
Como se pretendía una revista con permanencia, yo anhelaba que no fuera 'flor de un día', como tantos proyectos de publicación que florecen y, poco después, quedan truncos. Deseaba una publicación con arraigo y permanencia que pusiera en alto -a lo largo de los años- el nombre de la institución y, conjuntamente, apuntalara el posicionamiento de las humanidades en un alto nivel en el país. Imaginábamos esto con avidez y, venturosamente, cinco años después de su fundación, la revista tuvo la fortuna del reconocimiento y apoyo del entonces Conacyt, primero en 2012 y después en 2018. El apoyo incondicional de la Decanatura Nacional de Humanidades

			
Regresando a los orígenes, cuando surgió la idea de hacer esta publicación (corría el 2006 en el mes de octubre) yo tenía la prerrogativa de dirigir y coordinar el departamento en el que se reunían las disciplinas humanísticas y, por ello, tenía la potestad de tomar decisiones para alcanzar ese objetivo. Desde el inicio y, luego, en el camino, se encontraron muchos obstáculos, principalmente de carácter burocrático, dentro y fuera de la institución, pero cada escollo fue sorteándose poco a poco, sin permitir que esta ilusión decayera. Los trámites para su indexación se complicaban porque nos requerían documentos oficiales que difícilmente conseguiríamos. Pero buscando
Lo que sería
Tenía claro lo que quería hacer y conocía los procesos editoriales gracias a la experiencia de haber estado previamente muy cercana a revistas universitarias y a sus consejos y comités editoriales. Todavía no teníamos un nombre para esa pretendida revista y había que buscarlo para poder registrarla. Lo que era claro era que el espacio del que emanaba este proyecto era un ámbito bastante acotado dentro de uno más amplio, y era una idea muy potente el hecho de que este recinto de las humanidades quería legitimarse -dentro del otro más amplio (la institución)- como un área valiosa y autónoma. Era, sea dicho así, un enclave que, en medio de preocupaciones más pragmáticas, quería hacerse ver y oír; era una manera de dar cuenta de la existencia de un campo del pensamiento importantísimo. De ahí la forma de dar cuenta de su nombre.

			Así, esta área era un
Buscamos que la imagen del nombre de la revista tuviera una personalidad propia con una tipografía específica. Le añadimos el símbolo de un glifo sobre la segunda
Las horas tempranas de aquellos días se iban en 'ires y venires' por los pasillos de los cubículos, con los y las compañeras de la ruta y el camino que estábamos por emprender. Toda esta hechura se fue enriqueciendo a través de vínculos de colegas, de amigos, de conocidos, de alumnos que deseaban formar parte de esta expedición, así como de apoyos amorosos y de la suma de voluntades y de donaciones de tiempo y conocimiento.

			Publicamos la convocatoria que invitaba a enviar artículos, debates, reseñas y entrevistas a mediados de 2006. Así, mientras llegaban las aportaciones, teníamos que buscar a colegas dispuestos a dictaminar los artículos. Nunca tuve dudas sobre el apoyo de los colegas que siempre mostraron una generosidad inmensa para con este proyecto. Requeríamos tanta ayuda y apoyo que todos quienes querían sumarse eran bienvenidos, dado que el trabajo cotidiano exigía laboriosidad. Se constituyó el comité editorial conformado en su base por los colegas implicados en llevar a cabo nuestro propósito. Recibimos la cooperación voluntaria de alumnos que brindaron su apoyo incondicional; más adelante becarias doctorales reforzaron la ayuda para las tareas que se iban necesitando. Todos ellos fueron puntales valiosísimos para el despegue de esta revista.

			
Este era un proyecto compartido y todos y todas y cada uno puso su máxima energía. Todos estábamos involucrados para posibilitar el paso de la idea que empezaba a ver la luz. Finalmente, en junio de 2007, apareció
Esta narrativa, a la que recién me he referido, da cuenta de la memoria que forma parte de la historia de este proyecto de
No puede ser sino en ese comunar

			
Hacer una revista es hacernos en comunidad, en los espacios del habla, del discurso y de la acción comunes,

			
Ante la marginación y el desprecio de nuestro mundo hacia las humanidades, en vez de quedarnos inmóviles y centrados en nosotros mismos, nos inclinamos hacia la otredad en actitud de apertura solícita, de atención, de ayuda y de cuidado, que nos trasciende. Ahí se asienta el trabajo en comunidad y en pluralidad, y se establecen las instancias en las que las humanidades emergen, siempre de manera comunal y lejos de las lógicas individualistas de intercambio y consumo. Esto supuso un planteamiento que diera paso a más voces.

			
En suma, hacer una revista ha conjugado todos estos elementos que he propuesto en mis reflexiones a lo largo de mi vida como profesora e investigadora. Todos esos elementos se unen en un comunar conjunto y en una mirada mutua y compartida que nos reconcilia con la realidad, nos compromete con los demás y con el mundo que vivimos, un mundo tan necesitado de pensamiento y reflexión. Y una revista de humanidades como la que hemos propiciado a lo largo de veinte años da pasos y muestras importantes porque intenta reparar un mundo que se cae a pedazos y que, por ende, exige tal resarcimiento para encontrar los sentidos necesarios y situarnos en un camino humanizante y esperanzador.

			Seguir con este cometido dará cuenta de lo que somos y de lo que queremos ser como seres humanos.

		Rían Lozano

			Escribir sobre una revista que cumple 20 años no es cualquier cosa. Pueden ser muchas cosas. Podrían ser veinte: una por año. Podrían ser cuarenta: como los números publicados desde su aparición. Pueden ser más de trescientas: como los artículos que han visto la luz desde el primer ejemplar. Pero, como escribir es parte de ese oficio despiadado en el que, explica Cristina Rivera Garza,

			
En todo caso, festejar el aniversario de una revista científica centrada en las disciplinas de las humanidades y las artes es, también, pensar en la lectura y en la imaginación; es, en contra de las concepciones más arcaicas del acto de escribir y de investigar, pensar en una tarea de muchxs. Porque, a pesar de que la tendencia en el ámbito académico se obstine en aparentar lo contrario, escribir, como investigar, solo puede suceder a partir del trabajo de de unxs con otrxs, de las huellas sobre las que sobreponemos nuestras letras, nuestras palabras y nuestras oraciones que, a su vez, contienen el rastro de lxs que analizaron antes, de lxs que pensaron antes, de lxs que escribieron en un tiempo aún más pretérito que el
Además, cuando en un espacio como este se piensa a partir de investigaciones producidas desde las humanidades y las artes, en contacto con el desarrollo de perspectivas críticas, celebrar dos décadas de existencia pública -publicada- es también festejar el desarrollo de un tipo de conocimiento muy especial en el contexto de la producción científica.

			Para los que trabajamos en el medio artístico (historiadores, curadores, artistas), la publicación de los resultados de nuestras investigaciones es, como para el resto de los colegas académicos y científicos, uno de los objetivos
¿De qué forma se produce conocimiento a partir de las prácticas artísticas?, ¿cuál es su proceso y de qué tipo de saber hablamos? ¿Cómo juega lo inesperado? ¿Cómo anclar, cómo situar una práctica desde algo tan poco determinante y tan difícilmente definible como 'el arte' o 'lo visual'? ¿Cuál es nuestro
Muchxs de lxs autorxs presentes en las páginas de los números publicados durante estos veinte años trabajamos con imágenes, con la producción de visualidades; también trabajamos con los cuerpos -con sus apariciones y desapariciones, con sus despojos, con sus deseos. Además, bregamos con la memoria, revisamos y repensamos el papel de los archivos, de las políticas de los afectos y de los afectos como herramientas políticas. Y lo hacemos maniobrando entre la historia y la teoría del arte, los estudios visuales y culturales, los feminismos, la teoría crítica, la literatura comparada, los estudios del performance. En toda esta amalgama, en esta 'zona de tumulto'

			
En este sentido, celebrar la existencia de una revista como
En los años ochenta del siglo pasado, la escritora y maestra chicana Gloria Anzaldúa emprendía un maravilloso camino en la defensa del uso de las imágenes y el análisis de lo visual como elementos
En su práctica docente, mientras impartía talleres y dictaba seminarios, así como en su trabajo escritural, se sirvió de dibujos y pictogramas como una herramienta constante. Anzaldúa pensaba, dibujaba y contaba al mismo tiempo. Y así, de esta manera, haciendo uso en sus clases de acetatos y plumones, o arrastrando lapiceros en sus libretas, fue construyendo su 'galería de pensamiento';

			
When I'm writing, I sketch images in order to gather and organize my thinking. For me, this sketching is better than making outlines. An image is worth a thousand words because there is a cluster of meanings associated with each image, with each thing that I sketch. There's a difference between people who use rational thought and people who use visual images, who use sensory images; to organize their thoughts. Images speak to us. They have their own meaning, and you sort of get behind the symbology and see what they are saying. Sometimes these images are very important because they connect different experiences that we have had, and give meaning to them.

			
La organización del pensamiento a través de las imágenes, y la producción de conocimiento desde lo visual (entendido éste en sentido amplio), son un territorio fundamental para comprender y analizar las formaciones culturales y las prácticas sociales y políticas de tiempos pasados y de nuestros presentes. Pero pensar con imágenes (sean o no artísticas) es también un terreno
Llegadxs a este punto tenemos, por tanto, varias
Como decíamos al comienzo, escribir sobre una revista que cumple veinte años no es cualquier cosa. Todo aniversario acumula la historia vivida a la vez que abre un destello a la especulación del futuro. Asomándome a ese guiño y haciendo uso, una vez más, del poder de las metáforas visuales de Anzaldúa -una compañía que aparece esporádicamente en las páginas de la revista que celebramos- me atrevo a imaginar su porvenir y su sobrevivencia con los ojos y la lengua en la mano, una mano zurda, como la de Gloria.

			Staying alive and not getting too battered in the university requires strategies to fight back-strategies of survival and resistance. One strategy brings together three different abilities-communicating, knowing, and doing which I represent in my hieroglyph of a left hand on whose palm are pictured a pair of eyes, a mouth with a tongue hanging out and the writing tip of a pen at the tip of the tongue. Los ojos represent seeing and knowing which can lead to understanding or conocimiento. It means getting to know each other and, as mestizas from many cultures, seeing from multiple points of view, from the viewpoint of a multiculturalist who takes in and tries to incorporate all the different perspectives. It means looking in, looking from more than one direction at the same time. La lengua is a symbol for speech, for bring silence by talking, communicating, and writing. The split forked tongue of a serpent is my signal for communicating bilingually. To activate the conocimiento and communication we need the hand. The hand is an agent of action. It is not enough to speak and write and talk and communicate. It is not enough to see and recognize and know. We need to act upon what we know, to do something about it.

			

				
Sergio Villalobos-Ruminott

			Entre toda la infamia que nos ascosa diariamente, elijo esta como ejemplo brutal:

			 El 28 de febrero de 2026, durante el inicio de una operación militar conjunta entre Estados Unidos e Israel, se produjo el ataque a la escuela de niñas Shajareh Tayyebeh en Minab, al sur de Irán. Este incidente dejó un saldo trágico de aproximadamente 165 a 175 muertos, la gran mayoría niñas de entre 7 y 12 años, además de varios maestros. El ataque se atribuyó a un simple 'error de objetivo', pues las investigaciones preliminares del ejército de EE. UU. y de organizaciones como Amnistía Internacional indican que la escuela fue impactada por un misil de crucero Tomahawk, en el entendido de que la escuela era, realmente, una base militar.

			
Recuerdo la primera vez que escuché hablar de la revista
Por supuesto, la revista ya existía desde el año 2007, y su insistencia en la temática general de la vulnerabilidad no nos deben hacer olvidar que, a través de los años, la revista también ha servido como plataforma de publicación para diversos intelectuales y críticos nacionales e internacionales. Sin embargo, la coyuntura por la que atravesamos actualmente constituye una oportunidad inmejorable para reflexionar sobre su cometido, su responsabilidad social y su futuro. En este contexto, y como miembro del comité editorial, me atrevo a proponer algunas ideas que sin intentar ser ni novedosas ni normativas, permitan complementar lo que otras y otros piensan y, de esta manera, se hagan parte de un trabajo intelectual que debe ser, necesariamente, colectivo.

			¿Ha cambiado mucho el mundo desde el año 2007 a la fecha? En principio no, es decir, los procesos que definen nuestra coyuntura actual ya estaban en ciernes, o plenamente operando, desde comienzos de este siglo. Si el siglo XX terminó con las famosas transiciones democráticas en América Latina y en Europa del Este, y con los procesos de pacificación en Centroamérica, Colombia, y Perú, pero también en la Europa post-Guerra Fría y en el resto del mundo; el siglo XXI llegó en cambio con la promesa de un nuevo orden internacional basado en el llamado Consenso de Washington y materializado en el modelo de una
Para el 2015, Palantir Technologies ya se había convertido en una corporación internacional, capaz de ofrecer servicios securitarios no solo en contextos bélicos, sino también en contextos civiles, en los que sus modelos cibernéticos de prevención se mostraban como herramientas indispensables para una policía empeñada en su guerra contra el crimen, en nombre de la seguridad. Lo que ofrece esta mega-corporación tecno-securitaria no es, sin embargo, algún tipo de información privilegiada que le permita a los aparatos policiales y militares operar mejor. Como insisten Tesquet y Hadjadji, lo que esta corporación ofrece es una 'ontología de la seguridad'

			
Por otro lado, si el Consenso de Washington había caracterizado a este orden internacional después de la Guerra Fría, no debemos olvidar que dicho consenso no se impuso homogéneamente a nivel internacional, sino que funcionó como un marco orientado a neutralizar las diversas conflictividades generadas por la misma globalización neoliberal. En el caso latinoamericano, este consenso fue tempranamente denominado 'consenso de las commodities'

			
En efecto, en América Latina comenzamos el actual siglo con la esperanza -vehiculizada por los gobiernos progresistas de la llamada Marea Rosada -de superar el neoliberalismo brutalmente implementado durante los últimos años del siglo XX. Sin embargo, estos gobiernos progresistas poco pudieron hacer frente a la creciente demanda internacional surgida de un tipo de gobernabilidad basada en el consumo más que en la clásica movilidad social prometida por las democracias liberales del siglo pasado. Para satisfacer esta demanda, los países latinoamericanos se vieron obligados a mantener sus políticas de hiper-explotación de recursos naturales y de apertura de mercados financieros, conformándose con distribuir de manera correctiva los excedentes coyunturales del comercio internacional (mediante bonos extraordinarios y políticas distributivas limitadas). Sin embargo, esto no fue suficiente y terminó mostrando que el neoliberalismo era difícil de superar, sobre todo ahora que los procesos de automatización convertían al sector financiero en un enigma incontrolable para las políticas estatales.

			La consecuencia fundamental de esta perpetuación del neoliberalismo se expresó, al menos en América Latina, a partir de una serie de revueltas sociales que pusieron, otra vez, el modelo en cuestión desde las calles. Sin embargo, esto también ha generado el surgimiento de retóricas populistas de extrema derecha que, mediante una agenda integrista y antiglobalización, ha logrado articularse como una fuerza política relevante en los últimos años. En efecto, esta nueva derecha ha logrado reemplazar a la Marea Rosada con gobiernos alineados con el movimiento MAGA y más específicamente, con la figura de Donald Trump en Estados Unidos. Así, la llamada Marea Azul latinoamericana combina una retórica antiwoke y antidemocrática con una política de liberalización radical de la economía, cuestión que se expresa, por ejemplo, en la agenda ultraliberal de Javier Milei en Argentina (e. g., la desregulación de la explotación minera contra la conservación de los glaciares) o en la agenda similar de José Antonio Kast en Chile (para no mencionar los intentos de Jair Bolsonaro por 'explotar' la Amazonas). Si los gobiernos progresistas basaron su gobernabilidad en la explotación de hidro-carburos y otros recursos necesarios para el mercado global (para el norte global), las actuales administraciones ultra-derechistas profundizan las políticas de privatización y desregulación para favorecer la devastación planetaria en nombre de un aceleracionismo económico inédito.

			Esto, además, está en plena sintonía con el cambio de énfasis en términos geopolíticos, iniciado con la agresiva política exterior estadounidense de los últimos meses. En efecto, el orden internacional constituido desde el fin de la Guerra Fría parecía estar basado en una globalización financiera y cultural que suponía, como condición de posibilidad, un mercado mundial eficiente y basado en una 'cooperación' internacional. Lo que experimentamos hoy, según Arnaud Orain ya no es un orden internacional basado en relaciones de cooperación y complemento, sino un orden internacional basado en la competencia multipolar por recursos naturales, los que ya no se perciben como inagotables sino como escasos.

			
Sería esto, precisamente, lo que nos permite interrogar el infame episodio relativo al ataque a la escuela de niñas Shajareh Tayyebeh en el sur de Irán con el que iniciábamos nuestra intervención, porque este ataque concentra las dos dinámicas constitutivas de nuestra situación: por un lado, se trata de una guerra que, bajo su retórica securitaria (evitar que Irán fabrique una bomba nuclear), no logra esconder el intento por asegurar el monopolio del petróleo y los hidrocarburos en general, mediante la configuración de una hegemonía incontestable en el Medio Oriente. Mientras que, por otro lado, el ataque mismo es el resultado de una política securitaria automatizada, bajo la tercerización que el Pentágono hace, vía Palantir Technologies, del sistema Maven Smart System el que permite procesar una cantidad considerable de datos, con márgenes de error estadísticamente (no humanamente) tolerables.

			
¿Qué podemos hacer frente a esto? Por supuesto, pareciera que no mucho, quiero decir, el ¿qué hacer? que definió una comprensión radical y moderna de la política es difícilmente imaginable en este contexto. Sin embargo, para una revista como esta, la tarea parece estar, más que nunca, en la posibilidad efectiva de captar las dinámicas sociales e imaginativas de resistencia: formas de imaginar lo común no determinadas por el cálculo y la automatización, formas de pensar nuestra relación con los demás y con el mundo más allá del entramado tecno-metafísico que nos ha llevado a la situación actual. Pero ¿dónde buscar? Sostengo que esto no se haya en algún lugar secreto, sino en las prácticas cotidianas de imaginación, cooperación y creación que permiten a la gente vivir e imaginar formas de ser en común más allá de la pesadilla tecnológica y securitaria que intenta expropiarnos el mundo. Desde el punto de vista de la imaginación literaria y cultural, me atrevería a sugerir que tanto las nuevas manifestaciones de ciencia ficción anticapitalista, como la tematización general del antropoceno, se cruzan en el contexto de la producción literaria regional, abriendo no solo la pregunta por los límites del humanismo y de la institución literaria clásica, sino también la posibilidad de formas de convivencia no antropocéntrica (antiespecismo) y no productivista. Lo que se conoce como humanidades críticas y ambientales puede ser perfectamente un acomodo académico a las urgencias de nuestro tiempo, pero puede ser también una oportunidad para repensar el orden general de categorías que definieron el horizonte de comprensión moderno, haciendo posible un tipo de intervención intelectual que, sin dejar de ser precisa y localizada, no renuncia a la complejidad necesaria para interrumpir los procesos de simplificación y estandarización cibernéticos contemporáneos, aquellos que nos prometen eficacia tecnológica a costa de profundizar nuestra miseria espiritual o simbólica.

			
Javier Alejandro Camargo-Castillo

			Metáforas posibles para referirse al quehacer editorial, a ese hacer y hacerse revista, abundan, porque ninguna puede ser absoluta. Algunas aluden a la necesidad camaleónica de los editores por tener que combinar, gestionar la piel, adaptarse a varios registros, que van desde la precoz existencia de un número que espera, pequeño capullo, su volumen al nacer, hasta el duro picar entre las letras para que haya fluidez, oasis, revelación y transparencia.

			Otros modos de rozar lo que implica hacer revista, es la metáfora de una fiesta. Cada número es una celebración, un calendario vivo, un Kairós, un tiempo oportuno que condensa muchas invitaciones y preparativos. Abrir el espacio a los posibles autores. Acudir a la generosidad de los dictaminadores. Revisar muchos detalles pues no solo como se dice, el diablo ronda por ahí, sino también en ellos, está la posibilidad de la cortesía, del silencioso hacer para los otros, valga la contradicción, la encarnación digital de la humildad que asume el papel de la transformación desde lo pequeño.

			Hacer un
Como decía, hay muchas metáforas que se pueden ensayar para hablar de una revista y en casi todas de un modo u otro es obligado hablar de la comunidad, de la cooperación, del hacer continuamente redes entre temporalidades, ideas, intereses, personas e instituciones. Hacer un
Pero para reconocer estos veinte años, para que nos caiga el veinte de los años que se lleva haciendo estos enclaves del pensamiento, creo oportuno pedir prestada una metáfora. En el XXXV Coloquio Internacional: Imaginación Crítica, organizado por
Esta noción de caracolas me ha venido inspirada por Chantal Maillard que escribió
Cuando esa caracola, o esa concha, se queda pequeña, entonces se encuentra una mayor de otro molusco, que vuelve a cargar. Y así, cito a Maillard, dice 'el poema habita el lenguaje se sirve de palabras muertas a las que traslada y reaviva, se retuerce para adaptarse a las volutas de su hábitat'.

			Entonces para mí, esta metáfora es muy ilustrativa de algo que hacemos en la academia muy frecuentemente, que es retorcer un poco el lenguaje, retorcernos dentro de los géneros que se espera de nosotros (…) que a veces, pueden ser tremendamente placenteros, pero a veces también algo que nos incomoda, o que adoptamos para proteger cierto corazón, para poder sobrevivir en la academia, para poder seguir creando lenguaje. Seguir recreando y proteger esa pulsión poética o esa pulsión narrativa, esa pulsión creadora (…)

			Una de las caracolas más visibles para mí, es la edición…

			
Inmaculada Lara Bonilla toma prestada la metáfora de Chantal Maillard, quien cómo otrxs, de cara a la pregunta qué es la poesía, no busca una respuesta conceptualizadora, diría Ana Hidalgo Rodríguez, sino desde la concreción y singularidad del animal.

			
Para mí, tomar prestadas caracolas también se convierte en una metáfora, algo que me lleva más allá: a pensar de forma existencial mi actividad como editor de una revista que cumple veinte años, y yo con ella, en distintos roles, poco más de quince; pero también, de forma más teórica a pensar la
Desde el primer momento en que comencé a participar en
La escritura que aquí surja, esperamos se convierta en conciencia histórica intergeneracional, caligrafía del espíritu y un surco más donde puedan seguir aflorando las 'formaciones de sentido', sin las cuales no hay en la vida humana ni dirección, ni esperanza ni futuro.

			
La revista desde sus inicios nace con la conciencia de estarse escribiendo dentro de un panorama más amplio, en el que muchas instituciones llevaban más tradición, más tiempo, más recorrido. Eso le daba cierto sentido heroico. Pero al mismo tiempo, la revista se mostraba como un ser vivo que buscaba habitar la tendencia de las distintas normatividades, tomar prestadas caracolas que proponían los consejos de ciencia para conformarse, y a la vez hacerse, en esa tensión, de un lenguaje propio, conforme cada número iba apareciendo. Nuestra editorial, al cumplir 10 años de quehacer editorial, daba cuenta precisamente de la continuación de su vocación multidisciplinaria, caracola múltiple, y a la vez de un querer concentrarse en ser un espacio para pensar la vulnerabilidad. En aquel 2017 escribíamos…

			Cuando, hoy día, muchas de las sólidas certezas se derrumban, encontramos que pensar desde la vulnerabilidad que nos caracteriza debería servir para dar a los cuidados, los afectos o la solidaridad el espacio que merecen en la construcción de un mundo menos hostil hacia las debilidades y dependencias que, justamente, nos humanizan: ser humano es ser vulnerable. Los invitamos entonces, a considerar la vulnerabilidad como una categoría ontológica, ética y política que se manifiesta también en la historia, la literatura y las bellas artes. Desde
La vulnerabilidad hecha revista, la revista vulnerable al tiempo. Cada número abierto como un refugio para pensar un tiempo herido e hiriente. Y poco a poco, la vida puesta en cada uno de los textos va abriendo, la posibilidad de que también otras voces, tomen prestadas esas caracolas que han sido desplegadas y continúen su andar o vuelo.

			Ahora como editor, en retrospectiva, veo que recibí el sueño de una caracola, y que, transcurridos diez años nuevamente, la revista se ha ido convirtiendo en una bella planta, sostén y matriz de caracolas, que continúa viva, cambiando, alternando sus procesos, perteneciendo a un rizoma y que cada tanto se eleva desplegando textos florecientes, dando hospitalidad, aunque sea breve, a otros seres y
Recordando que el erizo, las caracolas, el cangrejo ermitaño son respuestas ensayadas para dar cuenta de lo poético, ante el tiempo abierto, ante el devenir que tendrá
Lo poético no puede hacerse obligatorio. Pero la edición, en el caparazón de la ciencia y desde las humanidades, no puede ser indiferente a que las vidas que intentan darse forma en la academia muchas veces sufren por un sistema de pulverización de pensamiento, fábrica intensiva de cáscaras vacías, articulación perversa del conocimiento. El capitalismo académico ha sido ya extensamente estudiado como una transformación del sentido de las comunidades de vida y los valores en las universidades. No se trata de una idealización de un tiempo pasado, que ha estado cargado históricamente de distintos colonialismos y exclusiones, pero sí de ver que se ha creado un hueco, quizás ya un edificio carcomido, una erosión irrecuperable, que superficialmente ha tapado, copado el mercado, con métricas militantes y la intensificación de una mirada extractiva de la vida. Lo que vale y lo que no vale, lo que cuenta y lo que se descuenta, lo que se atrapa y también lo que escapa de la malla, una red de
Si la edición digital reconfiguró el ecosistema de publicaciones, si la globalización amplió los márgenes del conocimiento de las comunidades científicas, si el acceso abierto fue otra frontera, la inteligencia artificial, en particular para las humanidades, por su capacidad de lenguaje generativo, tiene un impacto insospechado que obliga a replantear los procesos de lectura, escritura, estudio, investigación y comunicación, incluyendo la transmisión de la ciencia.

			El hacer del siglo XXI, hacer revista dentro de él, es especialmente vulnerable a la inteligencia artificial. Nuestra 'amiguita' está transformando profundamente la edición, cada uno de sus procesos y su ser, porque está editando a su vez nuestra condición humana. Resurgen las preguntas sobre la autoría, son pertinentes los llamados a la ética de la investigación, son un punto básico las declaraciones sobre su uso, pero eso es solo un paso desde lo normativo y la normalización, piezas claves en el hacer de una revista, de cara al umbral de la transmutación que estamos atravesando. La inteligencia artificial más allá de sus consecuencias sociales, que son sumamente importantes y determinantes en los años venideros, puede tener profundas implicaciones para la forma en que construimos el conocimiento y nos apropiamos de él. Nuestro ser molusco, nuestro tiempo, ¿está frente al simulacro de caracolas en las que se ha borrado lo orgánico y que poco a poco se vuelven inhabitables, o está arrojado a una cascada torrencial que lo obliga a abrirse a otras posibilidades de agencia, de co-creación y destrucción en el mundo, asumiendo riesgos alucinantes?

			Lo poético no puede hacerse obligatorio. Pero quizás su búsqueda sea la pauta, para alumbrarse un poco en los pasadizos editoriales, decidir qué publicar buscando lo germinal, compartir aquello que, resonando con lo que decía Inmaculada Lara Bonilla, busque seguir creando lenguaje, tenga varias capas que protejan esos
Quizás requiramos prontamente otras caracolas internacionales que permitan la vida de los distintos modos de ser revista sin obligar a ser de un solo color a los camaleones. Quizás los empeños de una soberanía científica, como armadillo mayor, permitan, desde la vulnerabilidad en la autopista, fomentar la cooperación desde los puertos comunes.

			En nuestro número cuarenta, celebramos veinte años y muchas voces. Qué felicidad tan múltiple. Desde hace varios números ya, hemos querido que en nuestra portada aparezca una imagen que muestre nuestra condición humana tejida con el mundo. La intervención o el elemento textil creemos que permite hacer tangible la vulnerabilidad y dar vida a la ensoñación. Para esta ocasión tan importante quisimos hacer algo que fuera muy sencillo, algo lleno de ternura y de significados: una lanita de ceiba puesta sobre una hoja de papel en blanco proyectando su sombra. Creemos que esta metáfora capta mucho de lo que ha hecho
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Un profundo agradecimiento a todas las personas que hacen posible la revista: autores, dictaminadores, lectores, investigadores. En particular, agradecemos la confianza y el apoyo institucional del Tecnológico de Monterrey en estos veinte años. También es momento de agradecer al comité editorial que nos ha acompañado en los últimos años: Maria Eugenia Borsani, Karla Castillo Villapudua, Ivón Cepeda, Dora Elvira García González, Coco Gutiérrez Magallanes, Rían Lozano, Heidi Alicia Rivas Lara, Xenia Rueda, Stefano Santasilia, Mónica Torreiro-Casal, Sayak Valencia, Sergio Villalobos Ruminott, Zenia Yébenes Escardó. Muchas gracias también al comité científico de la revista. Y un especial agradecimiento al equipo técnico que hace posible la revista de manera continua: Yaniris Rodríguez Sánchez, Delbby García Capote, Nicolás Mutchinik y Adriana Ortiz Stern.

			Colegas como Dina Comisarenco y Carlos Sola fueron actores importantes al inicio del proyecto —asimismo, Ivón Cepeda, como asistente y doctoranda— apoyaron mi idea y me escoltaron en ella a lo largo de los primeros años de
El total soporte brindado por la Decanatura Nacional de la Escuela de Humanidades, dirigida en aquél entonces por Inés Sáenz, fue clave para el despegue de esta revista en el ámbito de las revistas electrónicas, de los índices y las numeralias que se empezaron a exigir para las revistas y su gestión en el internet. Este apoyo y el importante acompañamiento de Javier Camargo, dio un impulso inusitado y contundente a
Un sentido agradecimiento a Diego Sánchez, Marcela Ortiz, Erika Salas, Tarsis Dessavre quienes fueron becarios de la revista en distintos momentos.

			

					Blaser, Mario. . Buenos Aires, Arg., Ed. La Cebra, 2024.Mario Blaser

					Arendt, Hannah. , Barcelona: Paidós, 1998.Hannah Arendt,

					Cavarero, Adriana. . Stanford, Cal: Stanford University Press, 2016.Adriana Cavarero,

					Butler, Judith. , Buenos Aires: Paidós, 2004.Judith Butler,

					Cavarero, Adriana. . Stanford, Cal: Stanford Univesity Press, 2005.Adriana Cavarero,

					Federici, Silvia. , Buenos Aires: Traficantes de sueños, 2020.Silvia Federici,

					Rivera Garza, Cristina. . México: Debolsillo, 2019.Cristina Rivera Garza,

					Richard, Nelly. , Buenos Aires: CLACSO, 2021.Nelly Richard,

					Anzaldúa, Gloria. , San Francisco: Aunt Lute Books, 1999.Gloria Anzaldúa, Borderlands/La frontera. The New Mestiza (San Francisco: Aunt Lute Books, 1999), 91-92.

			Para un análisis extenso de esta cuestión, véase: Lozano, Rían, Coco G. Magallanes y Nina Hoechtl. “Con los ojos y la lengua en la mano. Las metáforas visuales de Gloria Anzaldúa”. En Renato Gonzalez Mello (ed.), . México: Instituto de Investigacioens Estéticas, 2023.Rían Lozano, Coco G. Magallanes y Nina Hoechtl, 'Con los ojos y la lengua en la mano. Las metáforas visuales de Gloria Anzaldúa', en Renato Gonzalez Mello (ed.)

					Anzaldúa, Gloria. “Creativity and Switching Modes of Consciousness”. En Ana Louise Keating (ed.), , Durham: Duke University Press, 2009.Gloria Anzaldúa, 'Creativity and Switching Modes of Consciousness', en AnaLouise Keating (ed.),
El uso del guion, como signo gráfico y en su lectura metafórica, ha sido analizado por diferentes autores chicanos y también por intelectuales cercanos al pensamiento postcolonial. Para un análisis más detallado de esta cuestión, véase Lozano, Rían, Coco G. Magallanes y Nina Hoechtl. “Con los ojos y la lengua en la mano. Las metáforas visuales de Gloria Anzaldúa”. En Renato Gonzalez Mello (ed.), . México: Instituto de Investigacioens Estéticas, 2023.Lozano

					Anzaldúa, Gloria. “The New Mestiza Nation: A Multicultural Movement”. En Ana Louise Keating (ed.), , Durham: Duke University Press , 2009.Gloria Anzaldúa, 'The New Mestiza Nation: A Multicultural Movement', en Keating,

					Barnes, Julian E., Eric Schmitt Tyler Pager, Malachy Browne y Helene Cooper. “U.S. at Fault in Strike on School in Iran, Preliminary Inquiry Says”, . Marzo 11, 2026. .Julian E. Barnes

					Spanos V., William. . University of Minnesota Press, 1999.William V. Spanos,

					Tesquet, Olivier. . Premier Parallèle, 2021.Olivier Tesquet,

					Hadjadji, Nastasia, y Olivier Tesquet. . Éditions divergences, 2025.Nastasia Hadjadji y Olivier Tesquet,

					Tiqqun. . Semiotext, 2020.Tiqqun,

					Svampa, Maristella. “Consenso de los Commodities” y lenguajes de valoración en América Latina”. 244 (marzo-abril: 2013): 30-46.Maristella Svampa, 'Consenso de los 'Commodities' y lenguajes de valoración en América Latina'.

					Karp, Alexander C., y Nicholas W. Zamiska. . Crown Currency, 2025.Alexander C. Karp y Nicholas W. Zamiska,

					Orain, Arnaud. . Flammarion, 2025.Arnaud Orain,
Amnistía Internacional, «Estados Unidos/Irán: Los responsables del ataque mortal e ilícito de Estados Unidos contra una escuela, en el que murieron más de 100 niños y niñas, deben rendir cuentas», 16 de marzo de 2026, https://www.amnesty.org/es/latest/news/2026/03/usa-iran-those-responsible-for-deadly-and-unlawful-us-strike-on-school-that-killed-over-100-children-must-be-held-accountable/ 
				

			

					Stiegler, Bernard. . . Polity, 2014.Bernard Stiegler,

					Lara Bonilla, Inmaculada. Intervención en el panel “Teoría, investigación y creación literaria”. , Ciudad de México, 28 de junio de 2023 [video]. .Inmaculada Lara Bonilla, intervención en el panel 'Teoría, investigación y creación literaria', XXXV Coloquio Internacional: Imaginación Crítica, Ciudad de México, 28 de junio de 2023 [video].

			

					Rodríguez, Ana. “Chantal Maillard y la poética del animal”. , núm. 10 (2016). https://doi.org/10.32112/2174.2464.10.22.Ana Rodríguez, 'Chantal Maillard y la poética del animal',

					García-González, Dora Elvira, y Luis Álvarez Colín. “”. 1 (2007): 5-10. https://doi.org/10.46530/ecdp.v0i1.117.Dora Elvira García G. y Luis Álvarez Colín, 'EN-CLAVES del pensamiento',

					Comité Editorial de . “Editorial”. , núm. 21 (2017). .Comité Editorial de